19 de octubre 2000 - 00:00

AVATARES DE LA TV

  El estreno de «Okupas» por «Canal 7» tuvoesa importante cuota del realismo que buscaba su creador, Bruno Stagnaro, ylogró buena respuesta por parte del público: midió 3,5 puntos, cifra nadadespreciable en relación con el resto de los programas del ex «ATC». La llegadade un joven a una casa tomada es el comienzo de la primera obra de ficción de«Canal 7», de tan tardío comienzo, y no deja de tener su interés.

  El recuerdo de «Pizza, birra, faso» esineludible: apelando a un idioma, que es casi una jerga, Stagnaro no se despegótampoco del exceso de insultos, a veces innecesario. Otra marca recurrente esla abundancia de suciedad: por momentos parece que para cada toma el mayorénfasis se puso en no olvidarse de colocar en algún rincón una bolsa de basura.El objetivo de realizar un programa cercano a lo documentalista parece ser unamisión cumplida. Habrá que ver cómo se construyen las historias que se iránentretejiendo entre los personajes, encarnados por un elenco completamentedesconocido para el público.

  Hubo muchos atenuantes para el recital deNatalia Oreiro, retransmitido por «Telefé». Se habló de disfonía, se oyó más alas coristas que a la estrella, y se argumentó que hubo fallas técnicas en elsonido. Sin embargo, más sospechables que los buenos recursos tecnológicos de«Telefé» son las condiciones cantoras de la autora de «Tu veneno». Que tiene«ángel» nadie lo discute. Pero de ahí a estar en condiciones de llevar adelanteun recital de dos horas cantando y bailando hay un abismo.

  Luis Majul tiene razonamientoscuriosos. En el reportaje que le hizo el lunes a la noche al intendente deEscobar, Luis Patti, se despachó con esta increíble conclusión: «Este añomurieron el doble de delincuentes que policías. Esto es por el gatillo fácil.¿Qué me dice?». Obviamente, Patti le dijo a Majul que era un «garantista» quedefendía a los delincuentes. Con el criterio de Majul, hay que ponerse tristepor la muerte de asesinos y si llegara a haber 5 mil asesinos en el país,deberían morir 5 mil policías en tiroteos con ellos para demostrar que no haygatillo fácil. Si mueren menos policías que delincuentes, entonces son «lamaldita policía».

  Pero lo que en otros periodistas se puedecalificar como acotación «lamentable», en Majul es habitual. Esta es otra delas preguntas surgidas del pensamiento de Majul: «¿Cómo un hombre como usted sedivorció?», preguntó. «Soy un hombre como todos» fue la previsible respuestaque Majul no comprendió porque le dijo a Patti que era «distinto».

  Pero quizá la mayor gaffe fue cuandomostró un informe donde se decía que preparar el robo de un banco costaba entre50.000 y 70.000 dólares. Todos saben que los botines en estos atracosnormalmente no van más allá de los 20 mil dólares. Pero Majul habló de ladronesque invertían (un rato antes decía que el delito aumentaba por los desocupados)y que había que distinguirlos de los delincuentes que mataban a mansalva. «Losdos son delincuentes y los dos matan», fue la terminante respuesta de Patti.

  En «Expedición Robinson» optaron porpromover el uso de la interactividad e inmediatez de Internet; sin embargo, nolo hicieron de un modo que integre a la audiencia y le dé participación. En«Survivor», programa original al que Promofilms compró los derechos, el públicopodía votar por Internet a quién elegía para que se alejara de la isla. Esemecanismo generaba, al menos, la ilusión de que los ganadores no estabandesignados de ante-mano y que el espectador, desde su casa, podía ser partícipede lo que pretende ser la «televisión verdad». Pero en el «Robinson» argentino,invitan a conectarse a la página que atosiga al espectador cada vez que losbloques empiezan y terminan, simplemente para chatear, al día siguiente, con elperdedor que abandona la isla. Para saludarlo, nomás.

 

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