23 de mayo 2003 - 00:00

Avatares de la TV

Sigue mal en «Canal 13» «Durmiendo con mi jefe», con bajo rating en relación a su competidor Telefé, libros que parecen escritos por Agulla y Baccetti y un Francella que busca escaparle al cómico. Como la ficción se concibió por el auspicio exclusivo de una marca de gaseosa pomelo, cuya cuenta está en manos de esa agencia, es clara la ingerencia de los creativos en el guión, que buscan que su producto aparezca la mayor cantidad de veces. No sólo la situaron en una agencia de publicidad para poder mostrar cómo inventan la campaña de la gaseosa sino que se ven en todos los televisores de la serie spots relacionados. Luis Brandoni es, por lejos, lo mejor del programa, pero Guillermo Francella no parece demasiado cómodo en un papel más «serio», que buscó deliberadamente. Dicen en su entorno que está obsesionado con parecerse a Ricardo Darín. Le iba mejor con el humorista brillante de «Poné a Francella».
 
•En Telefé, además de los lanzamientos conocidos («Disputas», «Los simuladores», «Backstage», Julián Weich en julio y «Videomatch» en agosto, si Villarruel convence a Tinelli respecto del horario), ya se escribe la novela de Gabriel Corrado y Gianella Neyra que se estrenará en octubre. Se llamará «Culebrón», aunque es una comedia romántica más que un culebrón típico pero curiosamente trata sobre los culebrones típicos. Los autores serán Daniel Delbene y Oscar Ibarra. Ese canal deberá esperar a que la casa de «Gran hermano» quede desalojada, si quiere realizar la cuarta versión local. Es que la acupa actualmente el «Gran hermano» ecuatoriano, por el que se pagó un millón de dólares a Telefé, suma poco frecuente -mejor dicho inmpensable-en la Argentina devaluada.
  
Cansa el omnipresente Marley en la pantalla de Telefé, al frente de tres ciclos (todos los días en «El show de la tarde», junto a Florencia Peña; los domingos en la gala de «Operación triunfo» y en el ciclo de biografías). Lo retrataron muy bien el martes en «CQC» con un Marley-cucaracha que ante un test de inteligencia lo único que hacía era reirse y no podía deducir ni siquiera qué círculo era más grande que otro. Y también en CQC, en el «Top five», tomaron un fragmento de «El show de la tarde» que resumiría a la perfección la televisión verspertina: Florencia Peña le decía a su público «No se preocupen, por más que nos esforcemos nunca dejaremos de hacer un programa boludo».
 
•Vamos por fin a algo bueno: el canal «Retro» (ex «Uniseries») se ha convertido en el favorito del público amante del buen cine clásico (le está ganando por lejos hoy a «Film&Arts», que estropeó hace mucho su target en materia de cine aunque siguen siendo buenos los programas documentales y de entrevistas). «Retro» no sólo está programando ciclos espectaculares, sino que además lo hace respetando el formato original de las películas. Esto también es respeto al espectador, aunque lamentablemente parte del público siga prefiriendo ver la «pantalla completa» en su TV y no le importe perder, en algunos casos, hasta 50% de la imagen (forzosamente, para que el cuadro rectangular de un film panorámico entre completamente en la TV la superficie se achica, con franjas negras arriba y debajo de la imagen). «Retro» ya ha comenzado un imperdible ciclo del maestro Billy Wilder, que combina títulos famosos con otros de rara visión: entre ellos, «Piso de soltero», «Avanti», «Irma la dulce», «Por dinero casi todo», «Bésame tonto», «Avanti!», «Una Eva y dos Adanes» y el clásico de la guerra fría «Un, dos, tres».

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