7 de diciembre 2004 - 00:00

Ballet Contemporáneo: lo mejor es una reposición

Tanto «Stetl», del inglés Richard Wherlock, como el otro estreno (una versión del «Bolero » de Ravel) no convencen del todo, pero son estupendamente bailados por la compañía del San Martín.
Tanto «Stetl», del inglés Richard Wherlock, como el otro estreno (una versión del «Bolero » de Ravel) no convencen del todo, pero son estupendamente bailados por la compañía del San Martín.
Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín. Dir.: M. Wainrot. Ilum.: E. Sirlin. (Teatro San Martín.)

El último programa de la temporada 2004 del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín, que dirige Mauricio Wainrot, está conformado por dos estrenos y la reposición de un excelente trabajo del director de la compañía («Looking through Glass» sobre el Concierto para violín y orquesta de Philip Glass) estrenado por el Ballet Contemporáneo en 1999.

Marc Ribaud
, director artístico del Ballet de la Opera de Niza, fue convocado para la realización de una nueva interpretación del «Bolero», de Maurice Ravel. Numerosas versiones coreográficas se realizaron del conocido «Bolero», entre las que se cuentan, además de la de Bronislava Nijinska de 1928, la de Aurel Millos de atmósfera hispana y, dieciséis años después, la de Maurice Béjart, quizá la versión definitiva de la obra. Todo lo que vino después no alcanzó a opacar la estupenda realización bejartiana. Por supuesto, tampoco esta de Ribaud, quien intenta una visión primitiva de la música, sobre todo basándose en la potencia rítmica, sin importarle demasiado la ondulación de la melodía. Perdida la posibilidad dialéctica de confrontación entre melodíaritmo, la obra se convierte en algo vacío de contenidos y lo único que importa es la fuerza étnica de seis parejas de bailarines en una muestra de atmósfera tribal, más apta para una «Consagración de la primavera», por ejemplo, que para el «Bolero». Más allá de sus virtudes, la obra contó con la siempre excelente interpretación de los muy adiestrados bailarines del Ballet Contemporáneo.

El otro estreno fue «Stetl», diseñado por el inglés Richard Wherlock sobre un puñado de composiciones de música judía (Jontef klezmer Music y Yiddish Songs). El coreógrafo trabajó cada secuencia con especial cuidado formal, donde la confluencia entre la danza moderna y la folklórica es la idea fundamental del desarrollo de esta obra sobre eternos viajeros con sus valijas y actitud de espera. Melancólica y algo reiterativa, «Stetl» habla de un pueblo y sus esperanzas de integración. Una vez más el ballet contemporáneo bailó óptimamente, algo que ya es habitual en el conjunto.

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