7 de diciembre 2004 - 00:00
Ballet Contemporáneo: lo mejor es una reposición
-
Familiares, amigos y colegas dieron su último adiós a Brandoni en la Legislatura porteña
-
No apta para menores: la película argentina disponible en Prime Video que te hará subir la temperatura
Tanto «Stetl», del inglés Richard Wherlock, como el otro estreno (una versión del «Bolero » de Ravel) no convencen del todo, pero son estupendamente bailados por la compañía del San Martín.
Marc Ribaud, director artístico del Ballet de la Opera de Niza, fue convocado para la realización de una nueva interpretación del «Bolero», de Maurice Ravel. Numerosas versiones coreográficas se realizaron del conocido «Bolero», entre las que se cuentan, además de la de Bronislava Nijinska de 1928, la de Aurel Millos de atmósfera hispana y, dieciséis años después, la de Maurice Béjart, quizá la versión definitiva de la obra. Todo lo que vino después no alcanzó a opacar la estupenda realización bejartiana. Por supuesto, tampoco esta de Ribaud, quien intenta una visión primitiva de la música, sobre todo basándose en la potencia rítmica, sin importarle demasiado la ondulación de la melodía. Perdida la posibilidad dialéctica de confrontación entre melodíaritmo, la obra se convierte en algo vacío de contenidos y lo único que importa es la fuerza étnica de seis parejas de bailarines en una muestra de atmósfera tribal, más apta para una «Consagración de la primavera», por ejemplo, que para el «Bolero». Más allá de sus virtudes, la obra contó con la siempre excelente interpretación de los muy adiestrados bailarines del Ballet Contemporáneo.



Dejá tu comentario