Con más de cuatro décadas de trayectoria, Benito Fernández volvió a poner en palabras una realidad que atraviesa buena parte de la industria textil: cerró su línea de Prêt-à-porter y decidió enfocarse exclusivamente en la alta costura, tras atravesar -según contó- su tercera quiebra produciendo en el país.
Benito Fernández cerró su línea industrial y advirtió por el impacto de impuestos: "Es imposible producir"
El diseñador explicó por qué decidió concentrarse en la alta costura y advirtió que la combinación de presión impositiva, costos financieros y apertura de importaciones sin transición está empujando al cierre a talleres y marcas locales.
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Duro momento para Fernández, quien alertó sobre la actualidad del sector textil.
“Por tercera vez me fundí en la Argentina: en 2001, en 2020 y ahora en 2025”, resumió el diseñador al explicar el cierre de una unidad que empleaba 14 personas y trabajaba con ocho talleres externos. La decisión, aclaró, no estuvo vinculada a una caída puntual de ventas sino a un modelo económico que considera inviable.
“Es imposible producir con esta carga impositiva”
Fernández apuntó de lleno contra el esquema fiscal. “¿Cómo se puede invertir con una presión impositiva del 52%? Yo no pido subsidios ni regalos, pido reglas que permitan trabajar”, sostuvo. En ese sentido, comparó la situación local con otros países que, según dijo, apostaron al diseño como industria estratégica.
“España y Brasil hicieron esto hace décadas y hoy son potencias en moda. Acá hay talento y diseño, pero no hay acompañamiento”, señaló a A24, y agregó que la falta de previsibilidad terminó por erosionar la estructura productiva.
La decisión de replegarse a la alta costura respondió, en gran medida, a una cuestión financiera. A diferencia del Prêt-à-porter -donde debía financiar colecciones completas y vender a 30, 60 o 90 días-, en la alta costura el esquema es distinto.
“Invierto cuando me dejan una seña, compro la tela y cobro cuando entrego el vestido. Con la misma carga impositiva, pero sin el desfasaje financiero”, explicó. Esa lógica, afirmó, permite resistir mejor un contexto de consumo más débil, ya que la inversión inicial es menor y más controlada.
Importaciones: apoyo a la competencia, pero con reparos
Si bien aclaró que no se opone a la apertura de importaciones, Fernández cuestionó la velocidad y la falta de transición. “Que Argentina se haya abierto tanto me da pánico. Las grandes marcas pueden bajar precios trayendo todo de China, pero los perjudicados son los talleres y las marcas chicas”, advirtió.
También reconoció que los precios locales eran elevados, aunque lo atribuyó a costos laborales formales y una presión impositiva excepcionalmente alta. “No es que los precios eran delirantes porque sí; lo eran porque había una mano de obra justa y muchos impuestos”, remarcó.
Un sector en retroceso
El testimonio del diseñador se inscribe en una crisis más amplia de la industria textil-indumentaria. En las últimas semanas se conocieron cierres de plantas, suspensiones y despidos en empresas históricas, desde textiles centenarias hasta fabricantes de calzado y lencería.
Las causas se repiten: caída del consumo, mayores costos, competencia externa y falta de financiamiento, en un contexto que, según referentes del sector, no muestra señales de mejora en el corto plazo.
Pese al escenario adverso, Fernández dejó una puerta abierta: si se generan condiciones más favorables, no descarta volver al mercado industrial a través de franquicias o alianzas con socios. Por ahora, su apuesta seguirá concentrada en la alta costura y en las licencias de su marca, como perfumes, zapatillas y diseño de objetos.
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