25 de septiembre 2006 - 00:00

Buen paso de Sorín en la proyección oficial

En San Sebastián, Carlos Sorín, su actorJuan Villegas, y Nicolás Sorín, músico ehijo del realizador.
En San Sebastián, Carlos Sorín, su actor Juan Villegas, y Nicolás Sorín, músico e hijo del realizador.
San Sebastián (Enviado especial) - Dos visiones de la Argentina se vieron este fin de semana en San Sebastián, y ambas fueron bien recibidas: la de «El camino de San Diego», donde hasta los barrabravas tienen su corazoncito, y «Crónica de una fuga», donde está lleno de alcahuetes, torturadores y cobardes. Esta se presentó en la sección Perlas de Otros Festivales, y ya va segunda en el voto del público para esa sección (la primera es «Babel», con Brad Pitt, aunque la verdad que Rodrigo de la Serna trabaja mejor). En cuanto a la comedia de Carlos Sorín, también va segunda, en este caso en el puntaje de los críticos locales (la primera es una comedia norteamericana, «Sleeping Dogs Lie»).

A señalar, los aplausos espontáneos que surgieron en la proyección de prensa cuando a mitad de «El camino.» aparece Juan Villegas, el protagonista de «El perro», prueba evidente del cariño que ha dejado esa película en todo el mundo. Y el sábado a la noche, la proyección oficial terminó con un prolongado y afable aplauso (pequeña indiscreción, José Saramago, miembro del jurado, aplaudió largamente).

Pero hay algo más. Esa sala, el Kursaal, tiene tres pisos. A lo largo de las anchas escaleras que la bordean, el público formó después una nutrida doble fila y esperó la salida del protagonista Tati Benítez y de Carlos y Nicolás Sorin (su hijo músico) despidiéndolos otra vez con un lindo aplauso. Esta es una costumbre que el público donostiarra hace solo si la obra fue de su agrado. Sino, los organizadores del festival sacan al director y los actores por otra puerta.

Del resto. siguen los argentinos. Empieza una comedia española, y se oye el tema de Homero y Virgilio Expósito «Vete de mí» (y ese es también el nombre de la película). Empieza un documental sobre el venerable actor Fernando Fernán Gómez, «La silla del Fernando», y se oye al pianista Bebo Valdés haciendo «Caminito», que al final terminará cantando Ernesto Morente, hermano de la Estrella Morente que canta el tema de Gardel y Lepera en «Volver» (aunque en la ficción parezca que canta Penélope Cruz).

Hasta ahora, por la competencia oficial también pasaron las comedias «Vete de mí» y «Sleep Dogs Lie», donde una chica arruina su compromiso matrimonial cuando le confiesa al novio un secreto inconfesable, encima asqueroso y zoófilo (si el secreto fuera otro, bien podría ser un cuento moral de Eric Rohmer sobre las inconveniencias de la sinceridad, pero al menos es superior al común de las comedias adolescentontas). Pasaron, asimismo, un drama grave (el belga «Si el viento levanta las arenas», sobre sequía, guerrillas, y destrucción de la familia en el Africa Subsahariana), un buen pasatiempo del inglés John Boorman sobre un empresario que descubre tener un sosías («The Tiger's Tail»), y un documental hermoso, emotivo, de la holandesa Heddy Honigmann, sobre la gente que visita el cementerio de Pére-Lachaise, donde no solo están enterrados famosos artistas y escritores, sino también personas comunes solo recordada por sus deudos, y personas que alguna vez fueron famosas, cuyas tumbas hoy se van carcomiendo.

P.S.

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