En su primer concierto del año, la Orquesta Sinfónica Nacional hizo una programación ecléctica y dejó satisfechos a todos los sectores del público -también ecléctico-por la variedad de un programa sin concesiones.
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La velada se inició con una justa evocación de los tres compositores argentinos más difundidos universalmente. Del santafesino Carlos Guastavino -recientemente fallecido-se escuchó «Las niñas», un elegante aire de zamba extraído de «Tres romances argentinos». De Astor Piazzolla su «Concierto para bandoneón y orquesta», terminado en 1979, y que es un fiel reflejo coherente de su estilo inconfundible, bien conocido por el bandoneonista Néstor Marconi, protagonista de una impecable versión.
El escenario se vio superpoblado para la realización del «Saldo 150», de Alberto Ginastera, obra de inmensa grandeza y de sobrecogedor impacto, que exige de los coros potencia y riqueza de matices y de la inmensa orquesta concentración y generación de nuevos sonidos, en una concepción moderna que aún impacta. Por la riqueza de la obra y la conducción segura y convencida de Pedro Ignacio Calderón al frente de los organismos con los que trabaja regularmente, y la contundente partitura, fue la mejor realización de la noche.
En la segunda parte, la atmósfera cambió, se dedicó a los amantes de la ópera, que pudieron ver y escuchar a la soprano argentina más festejada del momento. Se trata de la joven y bella Virginia Tola, ganadora de premios internacionales, próxima «Viuda alegre» con Plácido Domingo en Los Angeles y «Bohème» en Washington y Bregenz; en el Colón participará en «Los cuentos de Hoff-mann».
Comparación
Lo críticos de Noruega felicitan a la Argentina por haber producido una nueva María Callas, tal vez una cosa seria, con un futuro trascendente asegurado. Tiene un timbre de voz definitivamente hermoso, con amplia e imantada tesitura y una gran expresividad. Es dúctil como para el bel canto belliniano («Il Pirata»), para la leggereza de Rossini («Barbero») y para el dramatismo verdiano («Trovatore»). Convence de tal manera al público que le costó dejar el escenario, por el que transita con gran serenidad y seguridad en sí misma, y eso también impacta.
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