El Festival de Buenos Aires vivió anteanoche una auténtica «jornada negra». La prime-ra mala noticia llegó de París anunciando que el actor de la compañía de Peter Brook, Sotiguí Kouyaté, había sufrido un accidente automovilístico que lo obligaba a guardar 6 semanas de reposo. Kouyaté, al igual que el director Brook, estaba invitado a ofrecer una master class en el marco del Festival. Pero por ahora ni uno ni otro están en condiciones de viajar a Buenos Aires, ya que Brook se encuentra abocado a la tarea de encontrar un actor que lo reemplace en su magnífico espectáculo de gira «Le Costume». A último momento se confirmó la llegada a Buenos Aires, del actor Ioshi Oshida (otro de los protagonistas de «El hombre que confundió a su mujer con un sombrero») quien se hará cargo de la master class en reemplazo de Kouyaté.
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El segundo contratiempo también tuvo que ver con problemas de salud. En este caso el afectado fue el extraordinario actor alemán Martin Wuttke, el mismo que deslumbró al público con su interpretación de Arturo Ui en la primera edición del Festival Internacional de Teatro. Wuttke iba a dedicar una charla de 90 minutos a «La construcción del persona-je», pero como está imposibilitado de viajar, acordó realizar su master class por videoconferencia (en fecha a confirmar).
Los problemas no terminaron ahí. Esa misma noche se desató una auténtica batahola en el Centro Cultural Recoleta donde el grupo De la Guarda presentaba su espectáculo «Villa Villa» con entrada gratis. El público se había concentrado en el lugar desde varias horas antes, pero cuando los organizadores anunciaron que ya no quedaban más entradas, comenzaron las avalanchas y las roturas de vidrios. Tuvo que intervenir la Policía y se suspendió la función. Tampoco se hará la programada para el próximo martes 25, según se supo ayer, por motivos de seguridad.
Lo que ocurrió con De la Guarda también provocó que varios programadores internacionales, que estaban invitados al show y posteriormente a una fiesta de bienvenida, huyeran asustados ante la inesperada debacle. Los grupos argentinos que participan del Festival aguardaban con gran expectativa ese encuentro pero esa noche los invitados extranjeros faltaron a la cita.
Pero es justo decir que no sólo De la Guarda, sino todos los espectáculos argentinos están batiendo récords de público. Según lo informado por la oficina de prensa del Festival el número de espectadores triplica la capacidad de las salas, ya sea en el Teatro Cervantes (donde se ofrece «Israfel») o en los reductos dedicados al teatro alternativo.
Sin duda el fenómeno más sorprendente de este Festival es el provocado por «1.500 metros sobre el nivel de Jack» del joven director Federico León. Aunque hace ya varios meses que se está exhibiendo en «La almohada» (una sala del off con capacidad para 60 personas) bastó que empezara el Festival para que en una sola función convocara a cerca de 400 personas. Y lo mismo podría decirse de los espectáculos internacionales que a una semana de iniciada la muestra mejoraron notablemente el promedio de espectadores. En ese sentido, el Festival es un éxito.
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