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Con el Antiguo Egipto como «decorado», esta nueva novela de Wilbur Smith narra las aventuras de Nefer Sethi en su difícil acceso al trono en un período de caos y grandes enfrentamientos bélicos. Como nieto de la reina Lostris (quien gobernó entre los años 1797-1790 a.C.) el joven príncipe egipcio heredó un preceptor de lujo, el hechicero Taita, viejo eunuco dos veces centenario, cuyos poderes y sabiduría lo ayudarán a vengar la muerte de su padre y a recuperar el trono de manos de su asesino y usurpador.
El autor es minucioso en sus descripciones pero sin intención historicista. Su objetivo principal es atrapar al lector en un torbellino de intrigas, actos de espionaje, luchas, escenas de alcoba y un sinfín de situaciones de riesgo que hacen de esta novela un pasatiempo liviano que no exige mayores esfuerzos de concentración. De todas formas, para un libro de este género y con personajes sin demasiada interioridad, 500 páginas pueden resultar un exceso.
El interés tiende a decaer en la segunda parte, cuando el príncipe ya maduró lo suficiente y ha logrado lo que más deseaba en el mundo: reunirse con su amada Mintaka, la princesa de origen hicso que lo ayudará a unificar Egipto. «Hechicero» es un drama épico en versión «light» y su tratamiento de la cultura egipcia resulta tan exterior y pintoresco como el de una película de Disney, sólo que aquí las escenas de sexo y violencia son mucho más explícitas y verosí-miles. Como en los cuentos de hadas, el clásico enfrentamiento entre buenos y villanos permite que el héroe haga su pasaje de la pubertad a la madurez con la ayuda de un poderoso mago. Sus hechicerías son precisamente el mayor atractivo de esta novela.
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