Una cuarta parte de “Matrix”, tan inevitable como prescindible

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La película se estrenará hoy simultáneamente en salas de cine y en la plataforma de HBO Max, lo cual es algo inédito en la Argentina.

¿Después de tantos años y de tres películas hacía falta volver al universo paralelo de The Matrix? La directora y guionista Lana Wachowski -antes Larry- evidentemente piensa que sí, pero luego de ver las más de dos horas de esta resurrección de la excelente y taquillera franquicia muchos espectadores tendrán todo el derecho de pensar lo contrario. El film presenta nuevos personajes y los combina con los mismos de antes; por ejemplo, el Neo de Keanu Reeves y la memorable Trinity de Carrie- Anne Moss, para más o menos reflotar otra vez la misma trama de la primera película, desde luego que con algunas variantes nuevas, para luego llevar al público al mundo real donde vive la sufrida humanidad de un futuro dominado por las máquinas.

Al principio hay algunas escenas interesantes y cierto sentido del humor en un giro argumental de cine dentro del cine, ya que la empresa donde trabaja el creador de videogames Keanu Reeves, con un pasado de enfermedades mentales y alucinaciones, recibe intempestivamente la noticia de su socio sobre que Warner quiere sí o sí una secuela del juego que diseñó hace años y lo hizo famoso mundialmente. Este pedido lo perturba y lo hace vovler a experimentar sus visiones de espejos que son una puerta a otra dimensión y cosas que todos conocemos. Pero su analista, Neal Patrick Harris (el actor de “Starship Troopers” y la trilogía de “Harold & Kumar” que alguna vez presentó los Oscars) lo convence de que es sólo una recaida por culpa del abrupto pedido de Warner, y que todo pasará si toma la famosa pastilla azul todos los días.

Pero claro, el público sabe que el protagonista tomará en algún momento la pastilla roja y saldrá de The Matrix, y justamente ahí es donde el film, en vez de despegar como en la película original, se pincha. Es que luego de las escenas de superacción bastante descerebradas pero divertidas del comienzo, luego de que llevan al personaje de Keanu desde el cómodo mundo de la Matrix al sufrido mundo real futurista el argumento se disuelve en interminables y soporíferas charlas filosóficas que nadie puede tomar en serio, y cuando el guión se repone de estos exabruptos seudointelectuales, ya es demasiado tarde para equilibrar la película.

Eso sí, hay momentos visuales del nivel que uno podria suponer tendría que tener una secuela de “The Matrix” y algunas novedades como la presencia de maquinas buenas llamadas “sintientes”. Pero en general es un despropósito, donde ni la música está a la altura del original.

“Matrix Resurrections” (EE.UU., 2021), Dir.: L. Waxhowaski. Int.: K. Reeves, C.-A. Moss, N. P. Harris (Salas de cine y HBO Max).

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