7 de agosto 2001 - 00:00

Coinciden dos ciclos de cine-joya japonés

La calle de la vergüenza.
"La calle de la vergüenza".
(06/08/2001) El mejor cine japonés desembarca estos días por partida doble en Buenos Aires. En el Cosmos se está cumpliendo una retrospectiva en video láser, de cinco maestros orientales: el venerable Yasujiro Ozu, con uno de sus calmos retratos de la clase media, «Las hermanas Munakata», los más dinámicos Masaki Kobayashi («El más allá», también llamada «Kwaidan, historias sobrenaturales», como muchos recordarán) y Kaneto Shindo (la excepcional «Onibaba, el mito del sexo»), el recuperado Inagaki Hiroshi («Samurai»), el gran Akira Kurosawa («Trono de sangre», «Vivir», «Los siete samurai», «Yojimbo el bravo», y «Dodes'kaden»), y el más antiguo de todos, Kenji Mizoguchi («La vida de O'Haru»).

De Mizoguchi, justamente, comienza mañana un ciclo en Sala Lugones, organizada por Cinemateca Argentina y el Centro Cultural e Informativo de la Embajada del Japón. Se trata de doce films, es decir, más de un tercio de los 31 que aún se conservan (aunque en total, entre 1921 y 1956, hizo más de ochenta). Mizoguchi entró al espectáculo en los años '10, como «oyama», es decir, el actor a cargo de los papeles femeninos, ya que entonces todavía se prohibía que las mujeres actuaran en público.

Cuando la prohibición fue levantada, el futuro realizador pasó a trabajos de dirección, con una experiencia muy valiosa: todavía hoy se lo considera uno de los mejores retratistas del alma femenina, a más de un exquisito de la imagen, fácilmente emparentable con Josef von Stenberg o George Cukor. Sólo que sus mujeres eran casi siempre personajes trágicos, que terminaban cayendo en la prostitución, la angustia, o la locura, o en las tres cosas juntas.

Con ese estilo, y esos temas, tuvo el honor -hasta hoy inigualado-de ganar tres años consecutivos (1952-'54) el León de Oro del Festival de Venecia, con «La vida de O'Haru» (triste vida de una cortesana), «Ugetsu monogatari» (un cuento sobrenatural), y «Sansho el gobernador» (una historia de abusos medievales). Dichas obras integran el ciclo, junto a «Elegía de Osaka» (la primera que el autor considera realmente buena), «Hermanas de Gion» (la mejor de la anteguerra, según sus críticos), «La historia del último crisantemo» (sobre un actor kabuki del siglo XIX), «Los leales 47 ronin», primera y segunda parte (la leyenda de los guerreros que vengan a su amo), «Una geisha», «Amantes crucificados», «PrincesaYang Kwei Fei» (la Cenicienta con final atroz), y «La calle de la vergüenza», su obra final.

Dejá tu comentario

Te puede interesar