17 de septiembre 2001 - 00:00

Con "Falstaff" el Colón continúa el homenaje verdiano

Nello Santi.
Nello Santi.
En este año verdiano, el Teatro Colón se dispone a representar la comedia lírica en tres actos y seis cuadros «Falstaff», última de las óperas del compositor, que toma como base el libreto en el que Arrigo Boito reelabora el famoso personaje de William Shakespeare que aparece en sus obras «Las alegres comadres de Windsor» y en «Enrique IV».

La moderna concepción escenográfica de esta versión es de Emilio Basaldúa y la régie de Alberto Félix Alberto; la iluminación es de José Luis Fiorruccio y el vestuario de Cynthia Sassón. El Coro Estable será preparado por Vittorio Sicuri y la dirección orquestal del gran maestro italiano Nello Santi.

Después de haberlo cantado en los principales teatros de primera línea, el barítono Re-nato Bruson reeditará su protagónico; Giorgio Cebrian hará Ford; José Bros, tenor, al joven Fenton; debutará la soprano Adriana Marfisi como Mrs. Alice Ford; la consagrada soprano argentina Paula Almerares será Nanetta; la contralto rusa Mariana Pentcheva encarnará a Mrs. Quickly; la mezzo María Luján Mira-belli, a Mrs. Meg Page; Riccardo Cassinelli será el Dr. Cajus (alternativamente con Fernando Chalabe); Gabriel Renaud y Marcelo Lombardero serán Bardolfo y Pistola.

El cronograma de funciones sufrió algunos cambios, y en principio quedaría sin efecto la función del Abono Especial. El orden de las representaciones es el siguiente: el jueves 20 la función de Abono Nocturno, el domingo 23 a las 17, el Abono Vespertino, el martes 25, el Abono Nocturno Nuevo, y, el jueves 27, el Abono nocturno tradicional. En pleno clima de ensayos, dialogamos con el maestro Nello Santi.

Periodista: ¿Cómo encarará musicalmente a «Falstaff»?

Nello Santi: Me ubico en su significación histórica, puesto que es la última ópera de Verd i, pero también es la primera ópera moderna. Enciende una inmensa luz en el camino que seguirá, a la vez que condensa la ópera del Siglo XIX. Para dirigirla se debe conocer muy bien la producción de Verdi, no solamente esta ópera. Se debe saber mucho sobre todos sus trabajos anteriores. Este tiene tanta importancia como el «Guillermo Tell» de Rossini.

Ubicación

P.: ¿Cuál es su ubicación entonces dentro de la historia musical europea?

N.S.: Verdi compuso «Falstaff» 19 años después del «Réquiem». Es mucho más compleja, y para ambas obras se debe conocer en profundidad el porqué de cada efecto, de cada combinación instrumental, los «tempi». No es un Verdi diferente sino que se supera a sí mismo. No necesitó copiar a nadie, sólo se colocó por encima de los demás compositores. Además, requiere ductilidad de todos los que participan, no solamente del protagonista.

P.: Pero la línea de canto es diferente.

N.S: No para quienes conocen bien el «Otelo», la ópera que la precedió. Aquí Verdi resume todo el teatro musical anterior. En realidad, él siempre estuvo en la vanguardia: lo estuvo cuando propuso la grand ópera con «I vespri siciliani», o cuando compuso el aria de la floresta en «Giovanna d'arco». En «Falstaff» utiliza la fuga, y el aria del tenor es totalmente verdiana, asimismo la de soprano. El «Onore» es un típico «recitativo» relacionado con la situación, y qué decir del aria de Ford «Laudata sempre sia nel fondo del mio cor la gelosia», una belleza que trae el recuerdo de «Un ballo in maschera» o el recitativo «Pari siamo» de «Rigoletto». Así puedo seguir largamente: esta obra es un epílogo donde convergen sus títulos anteriores.

P.: ¿Requiere mayor equilibrio entre los cantantes y la orquesta?

N.S.: Ni siquiera debo preocuparme por ello porque ese problema ya lo resolvió el mismo Verdi; basta con respetar la partitura, donde hasta la sonoridad está resuelta, lo que él llamaba «la tinta» (el color) que debe imperar en las texturas. Hasta consideró el tiempo de resistencia del público, y plantea una sucesión de escenas cortas.

P.: ¿Cómo encontró a la Orquesta Estable?

N.S.: Mucho mejor que en mi visita anterior. Esta ópera es difícil para tocar, pero los músicos resuelven los problemas técnicos sin dificultades, comprenden las cuerdas que la escritura es «cuartetística», no es el Verdi de correr todos detrás del primer violín, y detalles por el estilo.

P.: ¿Qué va a hacer cuando termine aquí?

N.S.: El 7 de octubre haré un gran concierto para festejar mis 70 años en Zurich. Allí cantarán Adriana Marfisi y Carlo Bergonzi. Después tengo conciertos en Alemania, luego paso al Japón para una gala wagneriana con la NHK. Después a Catania para dirigir «La bataglia di Legnano»; a Montecarlo para « Nabucco»; a Oslo, a Palermo, en fin, tengo la agenda completa hasta el 2004. En los últimos 20 años di 3 veces y media la vuelta al mundo. Me gusta esta profesión, con la que el próximo 19 de diciembre cumplo 50 años de actividad permanente.

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