8 de mayo 2003 - 00:00
De vagabunda a gran diva por amor a Agustín Lara
-
La película que es furor en Prime Video donde Keanu Reeves se transforma en un ángel con pocas luces
-
Daddy Yankee fue declarada Persona del Año 2026 de la Academia Latina de la Grabación
Adriana Aizenberg
La premiada actriz de «Mundo grúa» de Pablo Trapero, y de «Venecia», en la que interpretó a una prostituta ciega, de ochenta años, regresa a la escena porteña luego de un año y medio de inactividad. Recuperada de sus problemas de salud ahora divide su tiempo entre el teatro y el cine. En estos momentos se encuentra filmando «Con el brazo partido», la nueva película de Daniel Burman, «una comedia dramática sobre una familia cuyo padre se fue por 30 años a Israel y volvió», según anticipa la actriz.
Periodista: ¿Conocía el repertorio de Lara?
Adriana Aizenberg: Sólo sus temas más difundidos, pero cuando empecé a trabajar con este material me di cuenta de que no conocía la mayoría de los boleros que aparecen en el espectáculo. Yo soy de la época del rock and roll, pero también soy una enamorada de cantantes como Elvira Ríos, Toña «La Negra» y Chavela Vargas. Ahora conozco mucho más de música mexicana por grabaciones que me pasó Sergio (García Ramírez). Mi mayor sorpresa fue descubrir que Lara no había pisado España cuando compuso temas como «Granada» o el chotis «Madrid». Sin conocerlo, habla con notable propiedad del barrio de Lavapiés y otros puntos madrileños. Lara es un personaje casi mítico y en el espectáculo está muy remarcado el estilo hollywoodense de aquella época. Todas las cantantes querían parecerse a las divas de Hollywood. Eran muy mexicanas, como Dolores del Río, pero siempre estaban rodeadas de un ambiente de fantasía. A mí me divierte mucho tener que componer el estilo de esas mujeres, captar sus poses y actitudes. Para eso vi infinidad de películas y fotografías, pero mi personaje empieza como una clochard, una vagabunda que canta junto a un grabador, y termina como una gran estrella.
A.A.: Nunca me habría animado a protagonizar «Loca por Lara» de no ser por mi experiencia anterior, porque en dos meses no se puede aprender a cantar. Yo canté en «Nenucha, la envenenadora de Montserrat», en «Calle 42» y en «Eva», junto a Nacha Guevara, donde hice de Libertad Lamarque. También canté, durante varias temporadas, en un espectáculo mío «La pura verdad», donde hablaba de mis orígenes santafecinos y cantaba chamamés y algunas canciones de mi padre, como «Los inundados», un tema que hizo junto a Ariel Ramírez para la película de Fernando Birri. Con lo que está pasando ahora en Santa Fe tengo muy presente esa canción.
P.: En «Mundo grúa» usted compartió el rodaje con actores no profesionales ¿Cómo fue esa experiencia?
A.A.: Aprendí muchísimo, porque no es fácil sostener una escena con alguien que no es del oficio. Me encantó trabajar con Luis (el Rulo) y para seguirlo a él tuve que dejar de lado todos mis recursos habituales.
P.: Por ese papel ganó el Condor de Plata, pero en un principio se había resistido a hacer de kioskera.
A.A.: Me resistí porque muchas escenas eran improvisadas y mientras el Rulo (Luis Margani), que es vecino de Trapero, hacía de sí mismo, yo tenía que componer a una kioskera de barrio, con la que yo no tenía nada que ver por mi formación intelectual. Pero como Trapero es amigo de mi Rodrigo, hicieron la carrera de cine juntos, terminó convenciéndome.
P.: Usted siempre se ha destacado por su ductilidad.
A.A.: Creo que eso fue lo que me salvó del encasillamiento. En «Venecia» hice a una prostituta ciega, jujeña y de unos 80 años que después se transformaba en una mujer de 20 con la misma ropa y sin maquillaje ni nada. La magia de esa puesta de Helena Tritek permitía que el espectador sintiera que eso era posible. Pero antes de ese personaje compuse a una nena de ocho años en «Las pequeñas patriotas», junto a Norma Aleandro. Hice mujeres buenas, malvadas... y ahora tengo la oportunidad de
hacer una vagabunda que se transforma en diva. Es un proceso impresionante.
P.: El humor siempre jugó un lugar muy importante en su carrera.
A.A.: Valoro mucho el humor, es una manera de ver la vida que permite enfocar con una lupa ampliada cualquier situación, pero aún tratándose del humor yo actúo siempre muy en serio. En los años que trabajé con Antonio Gasalla primero en teatro y después en televisión fui reforzando la convicción de que no necesito hacerme la graciosa, para lograr que la gente se ría.
P.: ¿Su personaje de «Loca por Lara» va a jugar con el estereotipo mexicano?
A.A.: En realidad ella es argentina y habla como tal. Sólo cuando canta tiene acento mexicano. Ella se cree hija de Agustín Lara y trata de convencer a todo el mundo de eso contando anécdotas que fundamentan esa posibilidad. Es un espectáculo muy equilibrado, que transita por todos los tonos y en sólo una hora quince ofrece un bellísimo repertorio musical.



Dejá tu comentario