17 de septiembre 2001 - 00:00
EE.UU.: causa revuelo, antes de salir, libro sobre famosos
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Marilyn Monroe.
Documentos
Uno de los documentos más sabrosos del libro es el contrato de confidencialidad que Cruise-Kidman obligaban a firmar a sus empleados, exigía que ningún dato de la intimidad de la pareja fuera revelado. En caso de difusión, las multas estaban bien establecidas: 50 mil dólares de base. Las cantidades sufrían alteraciones: en caso de publicación en diarios, 20 dólares más por ejemplar y un millón de dó-lares por cabecera; si fuera un libro, 250 dólares por volumen, más un millón de dólares por edición en los EE.UU., medio millón en Japón, España, Ale-mania, Italia, Francia y Países Escandinavos, y 250 mil dólares en el resto de países. Si las revelaciones las divulgara una cadena de TV, las penalizaciones podrían alcanzar los 5 millones. Otra anécdota que causó la hilaridad del público norteamericano fue la detención del actor Matthew McConaughey por protagonizar el concierto de bongós más famoso de la última década.
El celoso policía que lo detuvo narra en el documento 356.822: «Al entrar en el recinto percibí un fuerte olor a marihuana. El sujeto desnudo sólo me vio cuando estuve en el centro de la habitación y apagó la radio. Comenzó a gritarnos: '¡No pueden entrar aquí! ¡Abandonen la (palabra censurada) casa! ¿Por qué están aquí?'. Le dije que alguien se había quejado de la música y el ruido». Si McConaughey alcanzó fama no deseada por sus dotes musicales, la estudiante Monica Lewinsky fe con un aviso buscando un trabajo como becaria a mediados de los '90, donde escribe Objetivos: «Busco trabajo de becaria para el verano. Ofrezco excelentes dotes para la comunicación, escritura y experiencia en investigación. Estoy capacitada para labores directivas, soy muy entusiasta, amable y educada». El resto (encuentros en el Salón Oval, puros habanos del presidente, amigas traidoras, fiscales feroces y amenaza de empeachment) es historia.
Alguien cuya música más ha influido en las últimas décadas, antes de rebautizarse como El artista conocido anteriormente como Prince, quiso proteger su identidad en un logotipo que mezcla símbolos sexuales masculinos y femeninos en la Oficina de Patentes. «The Smoking Gun» aporta el documento número 1.871.900 del 3 de enero de 1995 para el pago de derechos si alguien decidiera utilizarlo en posters, publicaciones de variada índole, revistas de clubs de fans y cómics.
Los caprichos de Prince quedan oscurecidos por las demandas de Christina Aguilera. La reducida y oxigenada cantante exige que sus camarines estén repletos de caprichos de diva antes de sus recitales: 10 botellas de agua mineral a temperatura ambiente, a excepción de la marca Evian; una caja de latas de Coca-Cola, prohibidas las light y la marca Pepsi; Nesquik con 6 tazas de cerámica; una botella de leche entera y orgánica; sandwiches de quesos mozzarella, gouda, suizo y cheddar; un plato de frutas orgánicas: frutillas, bananas, arándanos y moras; una bandeja de pavo, pollo y ternera asadas, sin salsa; bandeja de zanahorias, tomates y pimientos rojos; almendras tostadas y rodajas secas de banana; botellas pequeñas de vitamina C marca Flintstone; un frasco de píldoras de vitamina C; chicles y caramelos de menta sin azúcar; 6 toallas grandes de baño; tenedores, cucharas, cuchillos y platos, con la prohibición de que sean de plástico; 4 velas votivas con fósforos; galletas y cookies de la marca Oreo; hielo a discreción. Los autores de «The Smoking Gun» han encontrado otro documento inesperado: el certificado de conversión a la religión judía de Marilyn previa a su matrimonio con el drama-turgo Arthur Miller, firmado el 1 de julio de 1956, en Nueva York.




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