17 de septiembre 2001 - 00:00

EE.UU.: causa revuelo, antes de salir, libro sobre famosos

Marilyn Monroe.
Marilyn Monroe.
Los Angeles - «Pelo largo y rubio, tumbado en el suelo, de espaldas. Una pistola junto al cuerpo, a la altura de los pies. Los restos de masa cerebral desplazados hasta su pecho. La víctima parece ser Kurt Cobain. Junto al cuerpo, una caja de madera con jeringuillas, cuchara y otros objetos pertenecientes a la parafernalia de los narcóticos. En una mesita, una nota manuscrita con tinta roja con la pluma atravesando el papel. La carta fue aparentemente escrita por Cobain para su hija y esposa, explicando las razones de su suicidio.»

Por primera vez se ha revelado el contenido del informe policial del agente que encontró el cadáver del santo patrón del rock grunge en la cabaña de madera junto a su mansión en Seattle, tras su muerte en 1994. Y en esta ocasión, ni siquiera la viuda Courtney Love podrá denunciar a los periodistas que han publicado el buscadísimo documento, ya que se trata de un informe oficial de la policía federal. Este incunable, junto con muchos otros, conforman un libro temido y temible, «The Smoking Gun», que los periodistas William Bastone, Daniel Green y Barbara Glauber van a publicar este mes en los Estados Unidos.

Contratos privados, conversiones religiosas, exigencias de divas, detenciones policiales, infracciones variadas, cláusulas de divorcio y otros legajos legales de diferente índole protagonizados por Tom Cruise, Nicole Kidman, Monica Lewinsky, Matthew McConaughey, el Artista Antes Conocido Como Prince y la mítica Marilyn Monroe, entre otros, verán la luz sin que los abogados de las celebridades puedan hacer nada para proteger las frágiles reputaciones de sus clientes.

Publicar la verdad hoy puede ser considerada en los EE UU. una profesión de alto riesgo. Bastone, uno de los autores de «The Smoking Gun», fue acorralado e inmovilizado contra un muro con el caño de una pistola insertado en una de sus fosas nasales hace un lustro, cuando investigaba las tramas del crimen organizado en el barrio neoyorquino llamado Little Italy. Bastone recuerda haber sido perseguido a pie y en coche por las calles de Nueva York por distintos clanes mafiosos. «Nunca me han tiroteado, sólo han tratado de amedrentarme, lo normal en estos casos.Aunque eso no es nada si te atreves a publicar los contratos de confidencialidad que Cruise y Kidman obligaban a firmar a toda aquella persona contratada a su servicio.»

Los abogados pueden lograr la no culpabilidad de personajes tan sospechosos como O. J. Simpson o Sean Puffy Combs, arreglar los divorcios del siglo (el de Amy Irving y Spielberg o el de Ivana y Donald Trump), y sacar indemne de un escándalo sexual a Bill Clinton. Los abogados que lograron espectaculares resultados han erigido reputaciones (y porcentajes en metálico) incluso mayores que las de sus defendidos. Por ejemplo, Dennis Wasser, encargado de intentar que el 4 de octubre Nicole Kidman no se apodere de la mitad de la fortuna de Cruise, valorada en 225 millones de dólares. La actriz declaró en el programa «The Late Show with David Letterman», que «vivir sin Tom me permite calzarme finalmente tacos altos». «¡Guau!, eso lo vas a tener que pagar caro», comentó el sorprendido Letterman.

Este estado de cosas no parece haber hecho mella en Bastone y los coautores de «The Smoking Gun», Daniel Green, periodista de 39 años, y Barbara Glauber, diseñadora de 38. En el pasado publicaron documentos oficiales sobre la detención del actor Tim Allen por conducir en estado de ebriedad; la invitación del programa TV de entrevistas de Roseanne Barr a Ted (Unabomber) Kaczynski para «hablar de las injusticias causadas a usted y su familia»; la denuncia de una muchacha no identificada por sufrir una «noche de violencia» en casa de Jack Nicholson; o el informe policial levantado en 1961 contra Norman Mailer la noche en que acuchilló a su esposa Adele.

Documentos

Uno de los documentos más sabrosos del libro es el contrato de confidencialidad que Cruise-Kidman obligaban a firmar a sus empleados, exigía que ningún dato de la intimidad de la pareja fuera revelado. En caso de difusión, las multas estaban bien establecidas: 50 mil dólares de base. Las cantidades sufrían alteraciones: en caso de publicación en diarios, 20 dólares más por ejemplar y un millón de dó-lares por cabecera; si fuera un libro, 250 dólares por volumen, más un millón de dólares por edición en los EE.UU., medio millón en Japón, España, Ale-mania, Italia, Francia y Países Escandinavos, y 250 mil dólares en el resto de países. Si las revelaciones las divulgara una cadena de TV, las penalizaciones podrían alcanzar los 5 millones. Otra anécdota que causó la hilaridad del público norteamericano fue la detención del actor Matthew McConaughey por protagonizar el concierto de bongós más famoso de la última década.

El celoso policía que lo detuvo narra en el documento 356.822:
«Al entrar en el recinto percibí un fuerte olor a marihuana. El sujeto desnudo sólo me vio cuando estuve en el centro de la habitación y apagó la radio. Comenzó a gritarnos: '¡No pueden entrar aquí! ¡Abandonen la (palabra censurada) casa! ¿Por qué están aquí?'. Le dije que alguien se había quejado de la música y el ruido». Si McConaughey alcanzó fama no deseada por sus dotes musicales, la estudiante Monica Lewinsky fe con un aviso buscando un trabajo como becaria a mediados de los '90, donde escribe Objetivos: «Busco trabajo de becaria para el verano. Ofrezco excelentes dotes para la comunicación, escritura y experiencia en investigación. Estoy capacitada para labores directivas, soy muy entusiasta, amable y educada». El resto (encuentros en el Salón Oval, puros habanos del presidente, amigas traidoras, fiscales feroces y amenaza de empeachment) es historia.

Alguien cuya música más ha influido en las últimas décadas, antes de rebautizarse como
El artista conocido anteriormente como Prince, quiso proteger su identidad en un logotipo que mezcla símbolos sexuales masculinos y femeninos en la Oficina de Patentes. «The Smoking Gun» aporta el documento número 1.871.900 del 3 de enero de 1995 para el pago de derechos si alguien decidiera utilizarlo en posters, publicaciones de variada índole, revistas de clubs de fans y cómics.

Los caprichos de
Prince quedan oscurecidos por las demandas de Christina Aguilera. La reducida y oxigenada cantante exige que sus camarines estén repletos de caprichos de diva antes de sus recitales: 10 botellas de agua mineral a temperatura ambiente, a excepción de la marca Evian; una caja de latas de Coca-Cola, prohibidas las light y la marca Pepsi; Nesquik con 6 tazas de cerámica; una botella de leche entera y orgánica; sandwiches de quesos mozzarella, gouda, suizo y cheddar; un plato de frutas orgánicas: frutillas, bananas, arándanos y moras; una bandeja de pavo, pollo y ternera asadas, sin salsa; bandeja de zanahorias, tomates y pimientos rojos; almendras tostadas y rodajas secas de banana; botellas pequeñas de vitamina C marca Flintstone; un frasco de píldoras de vitamina C; chicles y caramelos de menta sin azúcar; 6 toallas grandes de baño; tenedores, cucharas, cuchillos y platos, con la prohibición de que sean de plástico; 4 velas votivas con fósforos; galletas y cookies de la marca Oreo; hielo a discreción. Los autores de «The Smoking Gun» han encontrado otro documento inesperado: el certificado de conversión a la religión judía de Marilyn previa a su matrimonio con el drama-turgo Arthur Miller, firmado el 1 de julio de 1956, en Nueva York.


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