21 de noviembre 2000 - 00:00

El "cuento del tío" está de moda en la pantalla nacional

El cuento del tío está de moda en la pantalla nacional
(21-11-00) "Podría decir que esta película nació un poco por casualidad, pero no es así. Influyó la casualidad: yo estaba leyendo una nota sobre los 'cuentos del tío' en una revista, a mí el género policial siempre me atrajo, y fue entonces cuando tuve el impulso de escribir una historia sobre uno de los más famosos casos de 'cuentos del tío', el del 'gallito ciego', que tendría como víctima a un joven que sale a buscar trabajo. Por eso, no hay casualidad: la lectura de ese artículo disparó en mí de inmediato la película: no sólo porque el género policial me pare-ce extraordinario, sino también porque quería hacer una película sobre jóvenes." Santiago Carlos Oves, director del policial «Gallito ciego», que se preestrena nacionalmente en el Primer Festival de Cine Internacional de la Patagonia en Neuquén, el sábado próximo, y en Buenos Aires durante la temporada 2001, tiene entre sus antecedentes films del mismo gé-nero como «Revancha de un amigo» y «Asesinato a distancia», y costumbristas como «El verso», con Luis Brandoni.
«Gallito ciego» relata la historia de un adolescente que acaba de terminar el colegio secundario (Rodrigo de la Serna), y que después de tocar muchos timbres para conseguir un primer empleo termina, sin saberlo, en la oficina de unos estafadores: la fachada es la del pulcro Héctor Bidonde, que responde al policía corrupto que interpreta Gustavo Garzón.
Entre ambos, necesitan que el incauto cumpla con la tarea del 'gallito ciego': presentarse, de manera completamente inocente, en la ventanilla de un banco para cobrar los 50.000 dólares de un cheque robado. Ese es el punto de partida de la historia, ya que a partir de allí las complicaciones impulsan el film a una angustiante carrera de suspenso.
Erica Rivas (esposa en la vida real de De la Serna, flamantes padres de una beba) interpreta en el film a su novia. Alicia Zanca a la madre de ella según las más angustiantes modalidades de estos tiempos».
Para
Oves, hay una diferencia básica entre los engatusados de antes y los de ahora: «En el pasado, las víctimas más frecuentes de los 'cuentos del tío' eran personas inocentes y ambiciosas. Las perdía la ambición. El tipo que quería comprarse el tranvía, o el buzón. Ahora ya no: ahora las víctimas son las de la desesperación, no las de la ambición. El chico de la película no es un ambicioso. Es uno de los tantos jóvenes que está sin trabajo y que quiere entrar en el circuito laboral».
Desde el punto de vista puramente cinematográfico, «Gallito ciego», dice su autor, está plan-teada como un rompecabezas, en el cual la memoria y la falta de memoria estructuran el relato. «La película empieza en una clínica, donde hay un persona-je que está tratando de recordar algo. Claro, no voy a decir qué cosa, porque eso sería quitarle al espectador el placer del descubrimiento. Pero esa incógnita es la que terminó de definir mi trabajo en el guión. Creo que fue una buena mane-ra de plantear el film.»
Cuando se lo interroga sobre el colorido personaje de la abuela que interpreta Aída Luz, Oves sonríe: «Es una pequeña inspiración de personajes que han pasado alrededor de mi vida. Tiene mucho de ficción también, y se vincula con aquellos personajes que han inventado algo en su vida, para tapar vaya a saber qué cosas, y a partir de esa mentira generan toda una realidad. Es un poco como lo que ocurría con el personaje de Brandoni en 'El verso', cuando inventaba todo aquel asunto de la guerra».
El film se cierra en la ciudad uruguaya de Colonia, a la que el director ha querido rendir un homenaje especial por su belle-za y sus tradiciones: «filmamos un día entero allí, es un lugar magnífico, y lo elegí porque también tiene que ver con ese sentido más o menos fundacional que tiene el desenlace. Los héroes atraviesan un umbral y entran, es como empezar de nuevo. Ya van a entenderlo los espectadores cuando lo vean».

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