25 de octubre 2005 - 00:00

El fútbol se hace arte en Berlín

El retrato de Franz Beckenbauer realizado por Andy Warhol abre la muestra «Rundlederwelten» (Mundos del cuero esférico). de la que participan más de 70 artistas de 20 países, entre ellos el uruguayo Federico Arnaud.
El retrato de Franz Beckenbauer realizado por Andy Warhol abre la muestra «Rundlederwelten» (Mundos del cuero esférico). de la que participan más de 70 artistas de 20 países, entre ellos el uruguayo Federico Arnaud.
Berlín - A Franz Beckenbauer, el legendario líbero del Bayern de Munich y de la selección alemana de los años setenta, muchos lo consideran un artista del balón. Como a Johann Cruyff o a otros tantos. Que el fútbol sea un arte puede debatirse. En todo caso, el arte lleva años ocupándose del fútbol. Andy Warhol captó en seguida que los futbolistas eran figuras del universo pop e hizo un retrato de Beckenbauer en el apogeo de su fama.

Ahora el mismo Beckenbauer -probablemente el hombre más poderoso en el deporte alemán, un verdadero héroe para muchos de sus compatriotas- figura en el cartel promocional de la exposición «Rundlederwelten» (mundos de cuero esférico), que acaba de abrirse en Berlín.

La muestra, que podrá verse -hasta el 8 de enero en la sala berlinesa Martin-Gropius-Bau, es la mayor exposición sobre las relaciones entre el arte y el fútbol que se ha organizado hasta la fecha, según sus responsables. La muestra se enmarca en un amplio programa cultural en torno al Mundial 2006, que se celebrará el próximo verano en Alemania.

«Existen más vínculos, y más profundos de lo que parecen, entre el fútbol y el arte»,
dijo la semana pasada, en vísperas de la inauguración, su curadora, Dorothea Strauss.

Más de setenta artistas procedentes de veinte países muestran sus obras relacionadas con el mundo del fútbol. Todos contemporáneos. Entre ellos, algunos de los cracks más cotizados, como Warhol, o artistas establecidos, como los alemanes Andreas Gursky -quien fotografía desde el aire un partido de fútbol- o Markus Lüpertz, cuya pintura de 1966 «Fussball», el retrato de una pelota, abre la exposición.

También hay jóvenes promesas. Una de las obras que más han llamado la atención de la prensa alemana es «El juego de los milagros», del uruguayo Federico Arnaud, una obra de 1998. Arnaud, nacido en 1970, ha construido con desechos de objetos de segunda mano un metegol en el que los jugadores son figuras de Cristo, San José y María. No hay balón, y el terreno de juego es el cielo. Jesucristo es el arquero.

«Es un juego misterioso, sin contrincante ni pelota»,
explica Arnaud. «Poner a Jesús en el lugar del arqueroes una idea irónica, porque es el receptor de los pedidos y el protector del arco. He utilizado la metáfora del fútbol como destino del hombre».

Arte, fútbol y religión encuentran su síntesis en la pieza de Arnaud. Paradójicamente, este artista uruguayo ni es aficionado al fútbol ni es religioso. «Creo que por eso pude hacer esta pieza», comenta.

Federico Arnaud
parece ser una excepción. Porque la mayoría de los artistas muestra en sus obras afición, incluso pasión por el fútbol. Es el caso del alemán Steffen Lenk, nacido en Offenburg en 1976 e hincha del Friburgo y del Stuttgart. Viéndolo, con su aspecto de rockero, no es difícil imaginarlo en las gradas del estadio. En « Rundlederwelten», Lenk expone un tríptico. Uno de los tres pequeños cuadros reproduce la etiqueta de una cerveza: «El fútbol y la cerveza están muy cerca», aclara el joven artista. Otro cuadro reproduce la imagen del Papa Benedicto XVI, de nacionalidad alemana. «Cuando lo eligieron Papa -dice Lenk-el «Bild» (el diario sensacionalista de mayor tirada en Europa) tituló 'Somos Papa'. En 1990, cuando Alemania ganó el Mundial, tituló 'Somos campeones del mundo'». De nuevo, la religión como deporte.

El tercer cuadro del tríptico reproduce el águila imperial alemana. Es el escudo de la selección. Pero también el nacionalismo que rodea el mundo del fútbol.
« Desgraciadamente, sigue habiendo neonazis en los estadios», apunta Lenk.

El fútbol ejerce una fascinación muy variada en los artistas presentes en Berlín. Para el alemán
Volker Schrank, la selección alemana que ganó el último Mundial que se celebró en Alemania, en 1974, da pie a reflexionar sobre los héroes y tal vez sobre el paso de tiempo. Schrank expone inmensas fotografías de los miembros de aquella selección vestidos con las camisetas de entonces y con el encuadre de los cromos,pero 31 años años después.Las obras de Schrank y de Lenk remiten a una pecularidad del fútbol en este país: en Alemania, donde hasta hace muy poco en muchos ámbitos expresar sentimientos patrióticos -no digamos ya nacionalistas- no ha sido bien recibido, la selección nacional ejerce como válvula de escape. Por eso, también, el Mundial 2006 significa tanto para este país.

El colectivo
Norma Jeane ha empotrado en los muros de la Martin-Gropius-Bau un urinario femenino. La inmensa mayoría de los que visitan los estadios son hombres, apunta el catálogo de la exposición, en el campo se enfrentan dos equipos de hombres y «durante la media parte se encuentran todos, codo con codo, en los urinarios, en masa y cada uno encerrado en sí mismo».

El choque entre lo más popular -el fútbol- y lo más elitista -el arte contemporáneo- es lo más llamativo de la exposición. El choque no está mal resuelto. Quizá no abunden las obras maestras. Pero «Rundlederwelten» tiene mucho de divertimento, de muestra lúdica en la que el visitante puede patear balones o fotografiarse, como Franz Beckenbauer en la fotografía promocional, apoyado en una pared con dos naranjas. «La exposición -ha dicho el propio Beckenbauer, presidente del comité organizador del Mundial 2006- me inspira como futbolista y como entusiasta del arte».

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