25 de octubre 2005 - 00:00
El fútbol se hace arte en Berlín
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La intimidad como territorio de descubrimiento
El retrato de Franz Beckenbauer realizado por Andy Warhol abre la muestra «Rundlederwelten» (Mundos del cuero esférico). de la que participan más de 70 artistas de 20 países, entre ellos el uruguayo Federico Arnaud.
«Existen más vínculos, y más profundos de lo que parecen, entre el fútbol y el arte», dijo la semana pasada, en vísperas de la inauguración, su curadora, Dorothea Strauss.
«Es un juego misterioso, sin contrincante ni pelota», explica Arnaud. «Poner a Jesús en el lugar del arqueroes una idea irónica, porque es el receptor de los pedidos y el protector del arco. He utilizado la metáfora del fútbol como destino del hombre».
Federico Arnaud parece ser una excepción. Porque la mayoría de los artistas muestra en sus obras afición, incluso pasión por el fútbol. Es el caso del alemán Steffen Lenk, nacido en Offenburg en 1976 e hincha del Friburgo y del Stuttgart. Viéndolo, con su aspecto de rockero, no es difícil imaginarlo en las gradas del estadio. En « Rundlederwelten», Lenk expone un tríptico. Uno de los tres pequeños cuadros reproduce la etiqueta de una cerveza: «El fútbol y la cerveza están muy cerca», aclara el joven artista. Otro cuadro reproduce la imagen del Papa Benedicto XVI, de nacionalidad alemana. «Cuando lo eligieron Papa -dice Lenk-el «Bild» (el diario sensacionalista de mayor tirada en Europa) tituló 'Somos Papa'. En 1990, cuando Alemania ganó el Mundial, tituló 'Somos campeones del mundo'». De nuevo, la religión como deporte.
El tercer cuadro del tríptico reproduce el águila imperial alemana. Es el escudo de la selección. Pero también el nacionalismo que rodea el mundo del fútbol. « Desgraciadamente, sigue habiendo neonazis en los estadios», apunta Lenk.
El fútbol ejerce una fascinación muy variada en los artistas presentes en Berlín. Para el alemán Volker Schrank, la selección alemana que ganó el último Mundial que se celebró en Alemania, en 1974, da pie a reflexionar sobre los héroes y tal vez sobre el paso de tiempo. Schrank expone inmensas fotografías de los miembros de aquella selección vestidos con las camisetas de entonces y con el encuadre de los cromos,pero 31 años años después.Las obras de Schrank y de Lenk remiten a una pecularidad del fútbol en este país: en Alemania, donde hasta hace muy poco en muchos ámbitos expresar sentimientos patrióticos -no digamos ya nacionalistas- no ha sido bien recibido, la selección nacional ejerce como válvula de escape. Por eso, también, el Mundial 2006 significa tanto para este país.
El colectivo Norma Jeane ha empotrado en los muros de la Martin-Gropius-Bau un urinario femenino. La inmensa mayoría de los que visitan los estadios son hombres, apunta el catálogo de la exposición, en el campo se enfrentan dos equipos de hombres y «durante la media parte se encuentran todos, codo con codo, en los urinarios, en masa y cada uno encerrado en sí mismo».
El choque entre lo más popular -el fútbol- y lo más elitista -el arte contemporáneo- es lo más llamativo de la exposición. El choque no está mal resuelto. Quizá no abunden las obras maestras. Pero «Rundlederwelten» tiene mucho de divertimento, de muestra lúdica en la que el visitante puede patear balones o fotografiarse, como Franz Beckenbauer en la fotografía promocional, apoyado en una pared con dos naranjas. «La exposición -ha dicho el propio Beckenbauer, presidente del comité organizador del Mundial 2006- me inspira como futbolista y como entusiasta del arte».




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