El Salón del Centenario, un hito difícil de emular

Espectáculos

Durante julio de 1910 se realizaron importantes ventas de arte en Buenos Aires. Fue en ocasión del Salón del Centenario que se realizó en la Plaza San Martín, con la participación de doce países y la exhibición de más de dos mil pinturas y esculturas.

Había obras de Monet, Vuillard, Bonnard, Alma Tadema, Burle Jones, Anglada Camarassa, Zuloaga, Caprile, Nono, Caputo, Innocenti, los hermanos Ciardi, Troubetzcoy, Benlliure, Rodin, Cuneo, Herrera, Guirand de Scevola,Urquiola, Mathey, etcétera.

El Gobierno asignó en su presupuesto nada menos que el equivalente a 3,5 millones de dólares de hoy para adquirir arte (cualquier tiempo pasado fue mejor) y los coleccionistas locales invirtieron otra suma similar en tres meses. Hay que recordar que el ingreso per capita de los argentinos era superior al francés y al italiano, entre otros, y sólo superado por Estados Unidos, Alemania, Inglaterra o Suiza.

La organización cobraba a los artistas diez por ciento de comisión, sin duda algo muy generoso, y había libertad de importación y exportación (no se les habían ocurrido retenciones y otras yerbas).

Argentina, año verde, en suma. A los quince días de inaugurada la muestra, todos los artistas argentinos seguían invictos, pero al final, el gobierno nacional y los provinciales los apoyaron fuertemente. La obra cumbre premiada fue «La corrida de sortija en día patrio», de Quirós y la compró la provincia de Entre Ríos. Los salteños se compraron la obra de Alice sobre Güemes y así sucesivamente.

Las dos obras del famoso escultor Paul Troubetzcoy de nacimiento italiano pero de origen ruso también fueron compradas; una se encuentra en el Museo Nacional de Bellas Artes, en la sala de Pintura Impresionista Francesa (¿originalidad del curador?), y la otra, «Maternidad», fue de la familia Duhau y ahora está en otra colección particular.

Durante esos días se publicó que Ignacio Zuloaga -de quien había 36 obras-, había muerto. Todos fueron corriendo a comprarlas, y a los tres dias fueron casi todos a cancelar la operación porque salió la desmentida: el que había fallecido era el padre. Igual, afortunadamente, se vendieron cerca de una docena de obras, y la mayoría está en Bellas Artes, en su reserva por el momento. Suelen ser prestados para muestras en España, ya que allí los aprecian mucho.

La Secretaría de Cultura ya está organizando los festejos para el Bicentenario, en el año 2010. Es de esperar que la convocatoria de países, artistas y obras sea infinitamente mayor.

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