27 de octubre 2003 - 00:00

En el interior ya hay tan buen arte como en Capital

En este año especialmente positivo para el arte, Buenos Aires continúa concentrando la mayor actividad. Día a día se inauguran muestras excelentes, como, entre muchas, la de Manuel Espinosa en el MAMbA, Lucio Dorr en Dabbah Torrejón o las jóvenes Marina Rubino, Andrea Schvartzman y Valeria Liernur en Alberto Sendrós. Sin embargo, el proceso de descentralización avanza.

Ambiciosos proyectos se multiplican en ciudades como Misiones, Tucumán, Córdoba, Rosario, Mendoza, Bahía Blanca o Neuquén. Y en la zona de Tunuyán, frente a la cordillera, en el Alto Valle de Uco, avanza la construcción del imponente Museo de Arte Contemporáneo que las bodegas Salentein destinarán a albergar exhibiciones transitorias y una nueva colección corporativa, cuya selección está a cargo de un grupo de expertos.

Una buena noticia, dado que el coleccionismo empresarial, que tuvo un fin abrupto durante los sucesivos colapsos financieros, había vivido sus años de auge con el ingreso de capitales extranjeros,cuando algunos bancos (Chase, Deutsche, Boston, Citi) compraron obras de artistas argentinos, iniciativa a la que se sumaron varias corporaciones locales (Banco Nación, Provincia de Buenos Aires, Roberts, Shaw, Patricios, Crédito Argentino, Massalín, Correos y Telecomunicaciones, Bolsa de Comercio, Grupo Odonne, Velox).

A este renacer del interés corporativo se suma el nuevo proyecto de la Fundación Arte BA, la feria de galerías porteña que para mediados de noviembre y con el objetivo de integrar el arte argentino a los circuitos internacionales, presentará una gran muestra en los salones de Sotheby's de Nueva York. Emprendimiento que viene a ponerle punto final al prolongado período de ensimismamiento que marcó el fin de la convertibilidad y la crisis económica. En ese enclave de alta visibilidad que son los remates de arte latinoamericano, donde circulan los coleccionistas y operadores de la región, se exhibirán con curaduría de Mercedes Casanegra, obras emblemáticas de León Ferrari, Alberto Heredia, Víctor Grippo, Luis Benedit, Norberto Gómez, entre otros.

Entretanto, hoy se cierra ExpoTrastiendas,el jueves se abre ExpoAnticuaria, y las boutiques de la Avenida Alvear se aprestan para recibir obras de arte en sus locales con el fin de crear una genuina confluencia con la moda. Hace ya varias décadas que el arte salió de los museos, galerías y centros culturales a conquistar otros territorios.

Primero fueron los bancos y puestos de trabajo; luego los espacios alternativos, como restaurantes y librerías; y ahora, ya no existen límites, el arte llegó a la calle, invadió un ingenio en Tucumán, una verdulería del Abasto, una peluquería en Barrio Norte y desembarcó en Puerto Madero, flotando en una vieja barcaza encontrada en el Tigre donde el martes se inaugura «A parasite showing» con un elenco internacional.

Así, y siguiendo la tendencia dominante de la época, el arte también deviene espectáculo. Sin embargo, los galeristas comienzan a percibir que el fenómeno no tiene la esperada repercusión en el mercado y consecuentemente, en el bolsillo de los artistas. La sobreoferta de estos nuevos tiempos genera compradores indolentes, que esperan hasta ver el arte en la vidriera de las grandes ferias o bienales para decidirse a invertir. Situación preocupante que hoy es motivo de debate y que se suma a otro tema candente: la perdida de la calidad, el gran riesgo de los acontecimientos masivos cuando no se imponen criterios de selección rigurosos.

Abundan ejemplos en este sentido, pero llama la atención que en la impecable y bien planeada organización de Alvear Fashion & Arts, se haya dejado la selección de las obras de arte librada al prácticamente al azar. En los tiempos que corren el trabajo del profesional ha dejado de ser un lujo para exquisitos: se ha tornado imprescindible.

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