31 de julio 2001 - 00:00

"En vacaciones, lo último que haría es tomar un avión"

Ian Wright.
Ian Wright.
(30/07/2001) El ciclo inglés de turismo alternativo «El planeta solitario», que produce la BBC de Londres, permanece desde hace varios años entre los programas más exitosos de la TV por cable en Latinoamérica. De todos sus conductores viajeros, Ian Wright es el que más simpatía ha despertado entre los televidentes. Wright es un inglés de 33 años que ha conocido algunos de los países más exóticos del mundo.

Artista plástico y actor, escribe además guiones para obras de teatro estudiantiles, dirige talleres de actuación, y trabaja con niños con problemas de conducta. Este diario mantuvo una charla telefónica con Wright de la cual también participó la productora del ciclo, Jacqueline Frank.

Periodista: ¿Los viajes son patrocinados de algún modo por entidades oficiales o privadas?

Jacqueline Frank: A veces nos ayuda la oficina de turismo del país que visitamos, pero no con dinero. Muchas veces nos hacen reservas de vuelos, de hoteles, o nos proveen guías.

P.: ¿En qué país se les ha dificultado más la realización del programa?

J.F.: Los problemas que nosotros solemos tener se producen antes de la realización del programa. Es decir, la obtención del permiso para filmar, y luego, cuando estamos ahí, muchas veces nos sacan el permiso que tenemos en nuestro poder. O nos dan permiso un día y al día siguiente no. También tenemos muchos problemas con retrasos y cancelaciones de vuelos.

P.: Señor Wright, ¿qué lugar que aún no ha visitado le gustaría conocer?

Ian Wright: Me gustaría conocer la Antártida, ya que tengo especial predilección por los sitios donde hace frío. También Siberia, o Corea del Sur.

P.: ¿En qué país tuvo más miedo y por qué?

I.W.: Bueno, cuando estaba arriba del avión en viaje hacia Camboya tuve mucho miedo. Iba leyendo la guía mientras se me venían a la cabeza las imágenes de la situación política y social en ese país. Pero cuando uno llega allí aprende más sobre las personas, sobre su cultura y se da cuenta de que la vida sigue, la gente está muy bien, y aunque tenga problemas políticos y sociales, sigue viviendo. O sea, uno va perdiendo el miedo al llegar.

P.: ¿Cuál ha sido su peor experiencia en cuanto a comidas?

I.W.: Una de las comidas más horrorosas que he probado es una receta del pueblo Inuit, que vive en el Artico, al norte de Canadá, y cuya base es la carne cruda. Pero también he comido unas cosas horribles en una conocida cadena de hamburguesas.

P.: ¿Qué ha significado para usted conocer tantas culturas?

I.W.: Se hace un poco difícil expresar con palabras lo que uno siente cuando viaja tanto, y conoce a tanta gente, y tiene tantas experiencias. Uno no sabe cuánto crece en términos espirituales. Es una experiencia increíble. Yo me siento muy bien. A mí me encanta viajar y tener tantas vacaciones. La gente te dice: «Qué bien, cuántas culturas has conocido, cómo habrás aprendido». Sin embargo, yo no lo siento así. Tengo sí mucha suerte de haber conocido mucha gente y culturas.

P.: ¿Qué cultura le parece la más avanzada del planeta y por qué?

I.W.: La gente puede pensar que la cultura occidental es la más adelantada, ya sea por los grandes edificios, o los avances tecnológicos; pero a mí me parece que los aborígenes de Australia tienen en su entorno una cosa que considero muy adelantada, que es vivir sin esa necesidad de tener edificios, o monumentos para enseñar a los otros que «ésta es nuestra civilización». Es decir, su vida en este círculo es lo que importa. Entonces, a mí me parece que este tipo de cultura es una cultura adelantada.

P.: En una entrevista, usted afirmó que viajar le dio una mirada crítica respecto de las religiones. ¿Cambió también su visión con respecto a los gobiernos del Primer Mundo, por ejemplo?

I.W.: En relación con los gobiernos, la política es una mierda. En todas partes del mundo es igual. En Irán, por ejemplo, cada cinco minutos aparece la policía para hacernos preguntas y pedirnos los permisos de filmación. Este es un problema que uno puede tener en muchos lugares. El aspecto religioso es más difícil, ya que involucra otras cosas, que son culturales, y se me hace un poco complicado opinar al respecto.

P.: ¿Qué parte de Sudamérica aún no conoce y le gustaría visitar? ¿Conoce la Argentina?

I.W.: Estamos viendo la posibilidad de viajar a Bolivia ya que mucha gente me ha hablado muy bien de ese país. Colombia también, sin embargo tienen un problema de inestabilidad política que dificulta el viaje. No conozco la Argentina, pero sí me gustaría muchísimo conocer Buenos Aires.

P.: ¿Qué hace cuando está realmente de vacaciones?

I.W.: Hago un viaje muy corto, o salgo a caminar por el campo cerca de donde yo vivo en Inglaterra; voy a ver gente que hace mucho que no veo. Pero lo último que quiero hacer es estar arriba de un avión.

P.: ¿Cuál fue el país que más lo impactó de los que conoció y en dónde viviría?

I.W.: El país que más me impactó fue Camboya; y un sitio que me parece agradable para vivir, ya que no ha cambiado mucho, son las Islas Salomon.

P.: ¿Cómo se documentan antes de realizar una recorrida?

J.F.: Antes de cada visita, tenemos un trabajo de producción de unos dos meses, que incluye, entre muchas más cosas, contactar a una persona en el país que nos ayude a trazar rutas o planes del viaje.



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