«La batalla de Riddick» («The Chronicles of Riddick», EE.UU., 2004, habl. en inglés). Dir.: D. Twohy. Int.: V. Diesel, C. Feore, T. Newton, J. Dench, K. Urban, A. Davalos, L. Roache, N. Chinlund, K. David.
Vin Diesel y la bella Thandie Newton (que lamentablemente aparece poco) en "La batalla de Riddick", fantasía futurista que equilibra sus baches argumentales con sólidas escenas de superacción.
Vin Diesel no es un actor que genere ninguna confusión: si está en una película de ciencia-ficción, no va a ser precisamente un producto de las características profundas de «2001 odisea del espacio» o del alcance mitológico de «El señor de los anillos». Por eso, el título original de esta aventura interplanetaria podría verse como un apócope de Ridículo. Pero no, Riddick es el nombre del personaje de Diesel, el último furiano, un tipo de ser humano malhumorado que muele a patadas a cualquiera que le pongan a mano.
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La historia continúa la de «Pitch Black», un film no estrenado en la Argentina, pero esta secuela superproducida puede seguirse igual de mal, o de bien, sin conocer el film anterior. «La batalla de Riddick» relata con una buena cantidad de momentos muertos y frases altisonantes, la invasion de un ejército de seres malísimos -unos tipos enfundados en fieras armaduras, más que nada- a un planeta de gente de buena voluntad. Más un prólogo en el que Riddick escapa de una cárcel en un planeta helado, y una larga y sustanciosa serie de escenas de acción en un planeta candente llamado Crematoria, en el que no se puede pisar la superficie durante el día por las altas temperaturas de hasta 700 grados.
Todo el dinero invertido en el film logra equilibrar las tonterías con sólidas escenas de superacción, algunas realmente buenas, ingeniosamente diseñadas para aprovechar algunos resortes argumentales como el del mencionado planeta veraniego.
Como productor además de protagonista, Vin Diesel tiene más primeros planos de los que hacía falta, y en cambio algún espectador se puede llegar a quedar con la ganas de ver en acción a la bellísima Thandie Newton. Pero todo no se puede, y para una matiné de violencia intergaláctica, la cosa no termina tan mal.
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