«Con las horas contadas» («D.O.A.», EE. UU., 1949) Dir.: R. Maté. Int.: E. O'Brien, M. Vartan, P. Britton, L. Adler, B. Garland.
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Ya desde la hermética sigla del título original, ésta una película única, totalmente adelantada al cine de su época. La sigla significa «Dead On Arrival» («Muerte al llegar»), y su sentido queda claro en la antológica escena inicial: Edmond O'Brien entra a una comisaría y dice: «Vengo a denunciar un asesinato. Yo soy la víctima». Aunque ganó un Oscar por su papel de reparto en «La condesa descalza», y actuó en otras películas famosas, este eterno duro no tuvo nunca otro papel protagónico de este nivel. Y el papel le quedaba a medida: desesperado, confundido y por momentos descontrolado, su personaje se resignaa morir en menos de 24 horas, víctima de un anónimo y sádico enemigo que le suministró un veneno de acción lenta. En su cuarto film como realizador, Rudolph Maté se concentró en utilizar todo lo que aprendió en sus tiempos como director de fotografía de gente como Carl Dreyer, Hitchcock, Lubitsch, Wyler, Rene Clair y Fritz Lang, y en «D.O.A.» no hay ninguna escena sin algún recurso avant garde para intensficiar al máximo ese último y terrible día del pobre O'Brien. La música de Dimitri Tiomkin es un aporte sutil a la desperación del protagonista y la tensión constante, y al nerviosismo del espectador, que si es fan del suspenso no debería perderse la edición local en VHS de este hito del género. D.C. Informate más
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