Genera más confianza la llegada de Tito Capobianco al Colón

Espectáculos

Parecía la ovación a un divo de la ópera. Ayer por la tarde el escenario de la sala principal del Teatro Colón reunió a 600 representantes de la música, el arte, la cultura, legisladores y diplomáticos, en una puesta en escena que sus organizadores consideraron acorde para celebrar la asunción de Tito Capobianco como director general y artístico de un teatro que necesitaba urgentemente, desde hace varias temporadas, una figura tan convocante y respetada a su mando.

Capobianco
, un artista de vasta experiencia internacional en la régie, la docencia y la dirección de teatros líricos, reúne las condiciones que, en política, se llaman «confianza». Más allá de lo que el marco presupuestario le permita, y desde luego la conducta futura de los sindicatos internos, su llegada al Colón representa, según el a priori del ambiente musical, la garantía de que la política que habrá de seguir el teatro ya no será errática.

«El Colón será de nuevo el Colón»,
se alegraba un empleado jerárquico de carrera, que vio pasar tantas administraciones por el despacho sobre la cortada Toscanini. «Desde el mismo día que lo designaron lo estamos viendo llegar a las 9 de la mañana, y se va después de las 22. Creo que ya no habrá más improvisaciones, no más espectáculos armados de apuro, no más la Biblia y el calefón, Serrat, Los Nocheros, Soledad. Ojalá lo dejen hacer lo que planea», confió.

Entre los concurrentes se vieron antiguas celebridades del Colón como el maestro Antonio Tauriello (en silla de ruedas), cantantes que marcaron temporadas de gloria como Mirtha Garbarini, Adriana Cantelli, María Altamura, Tota de Igarzábal, Bruno Tomaselli, o la ex primera bailarina Esmeralda Agoglia.

También Ariel Ramírez, China Zorrilla, Nacha Guevara, Mauricio Wainrot, Georgina Ginastera (Capobianco fue el régisseur original de la ópera de su padre, «Bomarzo», que dirigió justamente Tauriello), Luis Ovsejevich, la pianista Silvia Kersembaun, Nancy Bocca, Liliana Belfiore, la cubana directora del Ballet Estable Marta García, el director de orquesta Mario Perusso, cantantes, músicos y bailarines de los cuerpos estables.

Su ingreso a las 15.30 al escenario provocó una oleada creciente de aplausos. Lo seguían el Secretario de Cultura,
Gustavo López, y el Jefe de Gobierno, Anibal Ibarra. «El teatro Colón es un emblema de la cultura de nuestra ciudad y del país, y nos impone un modelo de gestión de calidad y transparente», dijo López, y agregó luego que «con el nombramiento del maestro Capobianco, entramos en una nueva y decisiva etapa: la de la excelencia, la del camino definitivo hacia la mejor tradición de calidad». Anteriormente había señalado que «si la meta, el puerto, es posicionar a Buenos Aires como capital cultural de América Latina, el teatro Colón es la nave insignia».

Capobianco
, algo desconcertado al tener que hablar a continuación (creía que lo haría para cerrar el acto), explicó: «Estoy aquí por mi firme convicción de creer que la educación, el arte y la cultura son los elementos más equilibrantes de nuestra sociedad». Recordó su aprendizaje en la Argentina y señaló «vengo a devolver con intereses lo que aprendió en el mundo». Recordó que su maestro, Erich Kleiber, le enseñó que «la improvisación y la rutina son los más grandes enemigos del arte», y que este lema lo seguirá aplicando «con el condimento indispensable de disciplina, calidad, productividad y respeto», palabras que provocaron una ovación.

Desde luego, no hubo anuncios concretos de planes de temporada. Aunque, en principio, se sabe que la actual se mantendrá sin mayores cambios por razones de tiempo y programación y que, para las futuras, una de las primeras iniciativas del nuevo director será la de convocar a cantantes argentinos de éxito en el mundo pero que no suelen venir al Colón, como
José Cura (sólo estuvo en «Otelo») o Marcelo Alvarez.

Capobianco
esperó un silencio para proclamar: « Ahora algo especial, para comenzar mi gestión de forma transparente quiero que conozcan las condiciones en las que se ha redactado mi contrato» y le entregó el texto para que lo leyera Gustavo López. En esas condiciones «el Director General y Artístico es el único responsable de todas las decisiones artísticas, técnicas y administrativas, con un absoluta libertad creativa para alcanzar las más alta calidad artística, última finalidad del Teatro», tendrá «amplias facultades para seleccionar, designar, contratar o trasladar a sus colaboradores, personal artístico, técnico y administrativo» y «dispondrá de los medios legales, administrativos y económicos necesarios y de los ingresos adicionales que puedan generarse para solventar la actividad del Teatro».

«Yo ya no estaré como Jefe de Gobierno en 2008, cuando se celebre el centenario de este teatro»
-comentó Anibal Ibarra-«pero espero y deseo que esté Tito Capobianco al frente del Colón, para mostrar a la Argentina y el mundo el Teatro Colón que todos no merecemos». Enviaron felicitaciones al nuevo Director del Colón, que fueron leídas en público, los directores de la Opera de Roma, de Chicago, de Ginebra y uno de los antecesores en su cargo, Sergio Renán.

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