«Concierto en conmemoración de la Revolución de Mayo». Orquesta «Juan de Dios Filiberto». Dir.: M. Angel Gilardi,A. Stampone (piano) y N.Marconi (bandoneón). Invitados: D. Miglioranza (recitado), C. Santoro (piano), R. Goldman (charango), D. Sartori (aerófonos), L. Araujo (percusión) y Coro Polifónico Nacional. (Teatro Cervantes; 25 de mayo).
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La «Suite para la buena tierra» fue pensada por Miguel Angel Inchausti y Félix Luna para el conjunto Los Arroyeños, que dirige el primero, y una orquesta de cuerdas. Basada en cinco géneros folklóricos: huayno, vidala, chacarera truca (el único solo instrumental), milonga y chaya), fue encargada por la desaparecida Fundación Mayo y estrenada por la Orquesta Mayo, que por entonces conducía Mario Benzecry, y Los Arroyeños en 1990. Desde ese momento tuvo varias versiones, con orquestas de Córdoba, Mar del Plata y Tucumán, entre otras. Esta vez, fue la obra principal de un concierto organizado por la Secretaría de Cultura para conmemorar el 192º aniversario de la Revolución de Mayo. Los intérpretes fueron la Orquesta Filiberto, un grupo de solistas con instrumentos autóctonos y el Coro Polifónico Nacional. La suite tiene todas las características del lenguaje popular llevado a la orquesta de cámara. Mirado desde lo clásico, podría pensársela como de un nacionalismo sencillo, con algunas osadías armónicas y formales. Desde lo popular, sería una «estilización» de las interpretaciones que, de esos mismos géneros, hacen los conjuntos festivaleros. La poesía de Luna refiere a las bondades de la tierra argentina como generadora de riqueza (algo que suena extraño en estos duros momentos de crisis). La interpretación de la orquesta fue muy buena, bajo la batuta profesional de Miguel Angel Gilardi. Y también fue bueno el trabajo de los solistas, sobre todo del «vientista» Daniel Sartori. El coro, en cambio, padeció el problema de la amplificación y su trabajo no tuvo el ajuste que necesita una masa de gente tan grande cantando al mismo tiempo. El concierto se abrió con el Himno Nacional precedido del innecesario recitado de algunas de sus estrofas por el actor Daniel Miglioranza. En la segunda parte, la orquesta hizo su repertorio más habitual: primero con el bandoneón y la conducción de Néstor Marconi y luego con el piano y la dirección de Atilio Stampone. Informate más
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