18 de octubre 2004 - 00:00

Hubo buen cine en dos festivales diferentes

«El abrazo partido» ganó el primer Festival de Tandil Competitivo, mientras en Saladillo se vio buen cine amateur.
«El abrazo partido» ganó el primer Festival de Tandil Competitivo, mientras en Saladillo se vio buen cine amateur.
Parece que el cine criollo ya tiene sus dos campeonatos, y ambos han culminado este fin de semana: el Nacional Competitivo, de Tandil, cuyo premio es el Centinela hecho de metal macizo a la cera perdida, y el de Cine con Vecinos, de Saladillo, cuyo premio lo hicieron los chicos del Industrial con latas recicladas de aluminio. Comparar, no se puede: en uno juegan los de Primera A (o los que quieren ser de Primera A), y el otro es una abierta, feliz reunión de aficionados de Primera C.

Yendo por partes. Tandil pasó este año a mayores, con 2 secciones competitivas, 7 informativas, 2 muestras de fotos y afiches, 3 seminarios y varias presentaciones de libros. Allí, un jurado encabezado por Alejandro Doria y Aída Bortnik celebró «El abrazo partido» (mejor película, director, actor, y otros cuatro premios), «Roma» ( Susú Pecoraro y la dirección de arte), «Buena Vida Delivery» (guión y revelación masculina), y «La niña santa» (sólo fotografía), y hasta obsequió un premio especial a «Los muertos», que de las pocas aburridas que había, era la más aburrida.

Más allá de esto, y de algunos errores disculpables, propios de un nuevo equipo organizativo (ahora el municipio tomó más cosas a su cargo), Tandil se perfila como el equivalente al festival brasileño de Gramado, una posibilidad que ya había anticipado este diario hace un año, y que el director del INCAA, Jorge Coscia, definió potenciando el eslogan turístico local: «el paisaje soñado, para el cine soñado». Siempre que no llueva y haya buenas películas, se entiende.

Una movida muy particular e interesante en Saladillo, con 3.100 espectadores llenando la sala a lo largo de la semana, y mejor prensa, por lo simpático que resulta un encuentro de aficionados sin mayores pretensiones, pero capaces de hacer «una peli» con sólo mil pesos (la misma que a otros les saldría, mínimo, un millón). A la cabeza estuvieron «Juan Urbano» (Claudio Santa María, Malvinas Argentinas, mejor film, director, y actor), sobre un discapacitado que es tanto víctima como aprovechador y victimario de quienes lo ayudan, y «La prueba» (Gruggia y Lasalle, San Nicolás, mejor producción), nada menos que tres horas de ciencia ficción, efectos especiales, sexo adolescente y mística cristiana.l

En destaque, también la actriz Mercedes Fraile, como una prostituta que hace creer a la madre que es médica en la deliciosa «Cariños desde el Africa» (F.J.Ananía, Pehuajó, mayormente interpretada por las viejitas de un asilo municipal), «Sensación térmica» (Alessandro y Ladd, La Plata, mejor guión), y, aunque sin premios, el excelente grotesco «Tras que éramos pocos» (Néstor Ruggeri, Viedma), el extraño, de muy buena puesta en escena, «Que lo pague la noche» (Néstor Mazzini, Lugano, ahora en cartel en una sala del INCAA), y otros trabajos provenientes hasta de Comodoro Rivadavia.

El cierre fue con «Lo bueno de los otros», de Fabio Junco y Julio Midú (que además son los creadores del evento), sentida, afectuosa serie de viñetas sobre la familia de un buen hombre afectado por el alcoholismo. Protagonistas, un chico, y un hombre de oficio zapatero, que en pantalla daba mejor que varios actores.

Dejá tu comentario

Te puede interesar