9 de agosto 2007 - 00:00

"Invisible"

La convincente actriz rusa Margarita Levieva es uno delos puntos a favor de este melodrama sobrenatural quelogra no caer en lo cursi y tiene una eficaz parte policial.
La convincente actriz rusa Margarita Levieva es uno de los puntos a favor de este melodrama sobrenatural que logra no caer en lo cursi y tiene una eficaz parte policial.
«Invisible» (The Invisible, EE.UU., 2007, habl. en inglés) Dir.: D.S. Goyer. Int.: J.stin Chatwin, M. Levieva, M. Gay Harden, C. Marquette, A. O'Loughlin, C.K. Rennie, M. Harrison, R. Kennedy.

Luego de ser molido a golpes en una zanja y arrojado a un pozo por sus compañeros delincuentes juveniles, un estudiante brillante pero un poco cínico puede ver las cosas desde una perspectiva más espiritual: su punto de vista es de una aparición que nadie puede ver ni oír, a pesar de sus intentos de señalar a la líder de la pandilla que lo convirtió en un espectro.

Esta sinopsis parcial sirve para describir la trama de «Invisible» sin avanzar más de lo necesario.

La película se toma su tiempo para que el protagonista se convierta en alma en pena, pero luego se toma otro buen rato en darle otro par de giros a la trama para evitar que sea una simple variación adolescente de «Ghost».

Lo interesante de está película es el esfuerzo que hizo su director para mantenerla dentro de los inasibles límites del melodrama sobrenatural (difícil género que invariablemente requiere combinar elementos de cine de terror, thriller fantástico o historia romántica de fantasmas) sin caer en el aire pretencioso de «El Sexto Sentido» o «La Aldea».

El melodrama es un género con el que ya casi nadie se atreve. Y si encima el culebrón es sobrenatural, el asunto puede disparar para el lado mas ridículo, cursi o meloso al mismo tiempo, y por eso hay que reconocer el coraje e ingenio del guionista de la saga de «Blade» (David Goyer tambien dirigió la última película de la serie) para que «Invisible» se deje ver razonablemente bien a pesar de la mezcla de tonos y cierta incertidumbre que a veces genera la errática trama argumental. La eficacia para narrar la parte policial de la historia, con explosiones de violencia realmente intensas, y el hecho de copiar un film anterior (es la remake de un film sueco de 2002), ayudan a que el resultado funcione, con un desenlace oscuro digno del género planteado. El carisma de la actriz rusa Margarita Levieva, y la conviccion que logra darle al personaje de la delincuente descontrolada en busca de redención, termina siendo un factor muy importante para que este raro producto sea algo recomendable y no el chiste fácil al que da lugar el título.

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