16 de marzo 2007 - 00:00

Iosselani y Diegues, favoritos

El argentino Hernán Gaffet presentó su curiosa «Ciudad encelo», con personajes creíbles y otros, imposibles.
El argentino Hernán Gaffet presentó su curiosa «Ciudad en celo», con personajes creíbles y otros, imposibles.
Mar del Plata (Enviado especial) - La emotiva «O maior amor do mundo», del veterano Cacá Diegues, donde el personaje de José Wilker evoca a su madre, y la simpática «Jardines de otoño», del aun más veterano Otar Iosselani, son hasta ahora las candidatas más fuertes al primer premio del 22° festival marplatense, que termina mañana. Cabe, igualmente, esperar por las que hoy cierran la lista, la australiana «Ten canoes», relato etnológico sobre habitantes primitivos, y la franco-argelina «Bled Number One», sobre comportamientos asociales en un pueblo norafricano.

Méritos parciales aportaron ayer «Honor de cavalleria» y «Ciudad en celo». «Honor...», de Albert Serra, imagina un Don Quijote cansado, desorientado, senil, además de ridículo y hablando en catalán, pero es lindo ver cuando Sancho Panza, con sus pocas luces y su gran lealtad, lo defiende ante terceros describiéndolo como el viejo cree ser, y no como realmente es. Lástima, los tiempos muertos y la poca letra (el «Quijote» italiano, visto en una paralela, era, en cambio, teatro filmado en exteriores, también antojadizo, pero recitado con nervio). Y la comedia argentina «Ciudad en celo», de Hernán Gaffet, combina personajes creíbles con otros imposibles, tango y jazz, lecciones de levante y registro de fracasos, de modo atractivo aunque algo irregular. La competencia latinoamericana se acrecentó con dos historias cubanas ambientadas en los '50, fuertes en producción, dirección de arte, vestuario, fotografía, música, y elenco (y cuerpos femeninos): «El Benny», de Jorge Luis Sánchez, sobre el popular cantante Benny Moré, y «La edad de la peseta», lo que acá llamamos edad del pavo, de Pavel Giroud, con Mercedes Sampietro como la abuela de un niño que hacia el final pregunta «¿Qué es el comunismo?» «Hay cosas, Samuelito,que es mejor ignorarlas», le responde su nuevo padre, mientras hace las valijas de toda la familia para Miami (a tener en cuenta, ese personaje es el bueno de la película).

La ecuatoriana «Esas no son penas», de Anahí Honeisen y Daniel Andrade, sobre una reunión de cinco amigas, y «Baixio das bestas», de Cláudio Assis (el de la estridente «Amarelo Manga») cierran esta sección, donde ha gustado la comedia argentina, bien amarga, « Regresados», de Bernard y Nardini. «Participan demasiadas películas», comentó ayer, en charla informal un miembro del jurado, «y es muy difícil comparar ficción con documental. Para otra vez habría que cambiar el reglamento y poner un premio por categoría».

Para otra vez quedan muchas cosas por hacer, y hacerlas bien, pero éstos son ya los últimos días del actual director artístico, Miguel Pereira, que cumple su deseo de irse al cabo de un quinquenio. Quién lo reemplazará, y cómo será el segundo plan quinquenal, es todavía un misterio sobre el que se especula bastante. Quedan, entretanto, algunas alegrías, como la presentación del libro «Mar del Plata en el ojo del cine. 1908-2006», de los locales Neveleff & Momforte, ayer, y, para hoy, el esperado libro de memorias «El otro paraiso. Mi vida en 35 mm», del proyectorista Damiano Berlingieri, quien empezó en su paese, de niño, subido a un banquito, como el Totó de «Cinema Paradiso», se vino a la Argentina hace exactamente 50 años, y hace 49 que trabaja todos los días en el barrio del cine. Una verdadera vida de película. Última alegría: ante el pronóstico de lluvias, se suspendió el recital de Vicentico. El festival terminará, entonces, tal como empezó, con lluvias, actos suspendidos, y una siempre postergada esperanza de mejoras.

P.S.

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