13 de enero 2001 - 00:00

La Argentina ya es el país con más TV condicionada

La Argentina ya es el país con más TV condicionada
Lentamente, las señales eufemísticamente conocidas como «condicionadas» se han ido instalando en los hogares argentinos, convirtiéndose en un fenómeno parecido al de los albergues transitorios (otro invento argentino). Venus, Afrodita, Spice y Playboy TV son las más conocidas, y la inminente llegada de dos canales más, de origen europeo, que comercializará el grupo Pramer, confirman la expansión del negocio, y a la Argentina como el país con mayor cantidad de este tipo de señales.

Aunque se nieguen a aceptarlo, los canales premium que ofrecen films de los grandes estudios han tenido en estas señales un excelente «driver» para comercializarse. Para poder ver un canal premium hay que tener un decodificador, que es el mismo que se utiliza para ver los canales eróticos, de modo que cuando comenzaron a venderse las señales premium ya había mucha gente con ese decodificar que utilizaba tanto para los films condicionados como para el fútbol.

Venus es el canal erótico «hardcore» más conocido en la Argentina. Pertenece al Grupo Cisneros, y es pionero del género en el país; en la actualidad se ve en casi toda Latinoamérica, excepto en Uruguay, porque todavía no se implementó el premium, y en Chile, donde aún no acordaron autorizarlo. Chile sólo difunde Playboy TV, una señal más soft, que siempre mantuvo una política de imágenes muy estricta (admite mostrar genitales femeninos, pero no masculinos, por ejemplo).

Ambito Financiero
dialogó con Leonardo Vieytes, CEO de «Venus» y responsable de la programación.

Periodista: ¿Cuáles son las bases de su trabajo?


Leonardo Vieytes:
El profesionalismo. A mí no me interesa tanto el acto sexual en sí sino otros aspectos de la película. Sexo hay en todas, y en general filmado con la misma base, sobre todo las que están dirigidas a público masculino: cuatro tomas de sexo heterosexual y una de lesbianismo. Yo estoy pendiente de los argumentos, por ejemplo. Que no se repitan las mismas historias. También de la realización: no queremos imágenes sórdidas, oscuras. Y desde luego el marketing, las promociones. Hicimos una campaña que tuvo mucho éxito y que inclusive fue varias veces premiada. No sé sí recuerda la de la vainilla y el vaso de leche, el tornillo y la tuerca, la galletita mordida.

P.: Sí, las recuerdo.

L.V.: La gente se divirtió mucho con esto. Es una manera de acercarse, de transmitir un mensaje. Nuestra presentadora del año pasado, Bárbara, se convirtió en una estrella que estaba en todos los programas de televisión.

P: ¿Cómo se arma Venus?

L.V.: Con producciones del exterior que seleccionamos entre el material que nos acercan las distribuidoras. A veces compramos en festivales.

P: ¿De dónde son las producciones?


L.V.:
En 50% provienen de los EE.UU. El resto de diferentes países de Europa.

P.: ¿Producciones latinoamericanas o argentinas? ¿Venus produce películas?


L.V.:
Prácticamente nada. La Argentina no tiene una industria importante dedicada al género. Y no producimos.

P.: ¿Cuáles son los ciclos más vistos?


L.V.:
El ciclo «Apollo», dedicado a las películas de sexo entre hombres, y que se transmite únicamente los miércoles a la noche, es uno de los más exitosos. También el cine clásico, en el que pasamos films de las décadas del '70 y el '80, que fue la época de fulgor del género. En esas películas aparecen estrellas como Traci Lords, John Holmes y la Cicciolina. Aunque no lo crea, hay gente que sigue a estos artistas. Y son muy buenas producciones.

P.: ¿Qué tipo de público es el de «Venus»?


L.V.:
70% está integrado por varones de edad adulta media y joven. El resto son mujeres solas y parejas. Sí, también están abonadas muchas parejas. Mayormente es un público ABC 1, debido a que es un canal premium y hay que pagar una suma extra para poder verlo.

P.: ¿Cuáles son sus restricciones?


L.V.:
Nuestra programación es condicionada y legal. Es decir, en todas las películas los protagonistas son personas adultas, tanto heterosexuales como homosexuales. Dentro de este margen todo, fuera de él nada.

P: ¿Y las variedades dentro de la programación?


L.V.:
Hay varios subgéneros y cada uno tiene su horario fijo, así la gente que quiere ver determinado tipo de película sabe a qué hora encontrarla. Y el que no quiere ver algún ciclo también lo sabe. Entonces, por ejemplo, si a usted no le gustan los films gay, sabe que los miércoles por la noche no tiene que ver Venus. Entre los subgéneros hay algunas especialidades, por ejemplo para quienes gustan de las mujeres con grandes pechos. Todo este tipo de variantes las encuentra en el ciclo que denominamos «Stravaganza», donde también hay un programa que se llama «backdoor».

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