En la Alemania comunista se estaba desarrollando la inteligencia artificial antes que en los Estados Unidos (después la Unión Soviética ordenó que se dejara eso de lado, que había cosas más importantes). Dos científicos y amigos trabajaban en eso. Cuando uno de ellos, Andreas, planea fugarse al mundo capitalista, el otro lo denuncia a la policía secreta, y es apresado. Al tiempo vuelven a trabajar juntos. Andreas era demasiado valioso para continuar preso. Cuando Andreas muere su hija busca saber qué sucedió con el encarcelamiento de su padre y va a ver a su más querido colega para que le ayude a saber lo ocurrido. Esa visita perturba al traidor, lo llena de remordimientos. Quiere creer que delatándolo le hizo el bien, lo ayudó a tener una vida feliz. Piensa que se aprovechó de Andreas, que gracias a sus aptitudes logró llegar a director del departamento de investigación y ser el jefe de su amigo, que fue apenas un segundo porque no apoyaba la lucha de clases.
La maestría del alemán Schlink en nuevo libro de cuentos
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“Inteligencia artificial” es el primero de los cuentos de “Los colores del adiós”, el nuevo libro de Bernhard Schlink, escritor alemán que se volvió famoso a partir de su novela “El lector”. Schlink una vez más plantea si es posible reconciliarse con el pasado. Esto lo lleva a reencontrarse con ese nudo esencial de la tragedia que es la culpa inocente. Muchos de los personajes de sus relatos son personas mayores, formadas, apacibles, a los que le sucede algo que les impone hacer un balance de su vida que finalmente, aunque penoso, resulta liberador. En estos nueve admirables relatos, que siempre van al hueso de la historia, donde hay dichas y desdichas, amores y odios, culpas y busca del perdón, intenciones que laten en la proximidad del incesto o del alejamiento, motorizado por la envidia, de una pasión compartida. Una médica recibe a la actual esposa de su exmarido, esa jovencita que se lo llevó de su casa, porque él se está muriendo y no quiere dejar el mundo sin hablar con ella. Un chico se va de vacaciones con su madre y hace un doble descubrimiento de la sexualidad, de la suya y la secreta de su madre, que podría ser una de esas grandes películas del pasado. El padre que debe enfrentar los requerimientos de su hija lesbiana que quiere ser madre. El profesor de música que tiene un encuentro casual con una mujer de la que estuvo enamorado y de donde surge una impensada oportunidad. Schlinck, al modo de Chéjov, cuenta historias que parecen simples, emotivas, de gente acomodada, que tiene su vida aparentemente ordenada, para a partir de allí revelar lo insondable, hacer literatura y deslizar al lector a pensar lo humano, es decir, hacia la filosofía.
M.S.
=Bernhard Schlink, “Los colores del adiós” (Bs. As., Bs.As., Anagrama, 2022, 217 págs.)



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