16 de enero 2001 - 00:00

La TV verdad prepara su segundo capítulo

Imagen de la versión española.
Imagen de la versión española.
La primera semana de abril, Telefé apostará a otro de los grandes hits de la televisión mundial del año pasado, «Gran Hermano», versión local del «Big Brother» internacional, un programa basado en los comportamientos de 12 personas encerradas en una casa durante 110 días, que no tendrán ningún tipo de contacto con el exterior y que sólo contarán con una vaca lechera, unas gallinas ponedoras, una huerta y un promedio de 100 pesos semanales para mandar hacer las compras. El premio para el que sobreviva serán 100 mil pesos. Ambito Financiero dialogó con Marcos Gorban, productor ejecutivo del proyecto.

Periodista: ¿En qué consiste este «Gran Hermano» argentino?

Marcos Gorban:
La idea es de Endemol, productora de TV holandesa que ahora es una productora internacional, con filiales en todo el mundo y ahora inclusive en la Argentina. Endemol inventó este programa en 1999 con un éxito impresionante en Holanda, y de ahí se extendió a toda Europa. Ahora llega por primera vez a la Argentina y a Latinoamérica.

P.: ¿Cómo está equipada la casa?


M.G.:
Hay 29 cámaras y 60 micrófonos instalados que grabarán todo lo que suceda las 24 horas del día. Las reglas básicas son las siguientes: aislamiento absoluto; sólo podrán tener contacto ocasionalmente y en privado con un psicólogo si lo necesitan y lo piden, y con el Gran Hermano, que será la voz que le dará la pauta, si es imprescindible, para realizar determinada tarea. Pero si el Gran Hermano le puede dejar la orden por escrito así será.

Los participantes realizarán juegos de habilidad, trabajos que requieran de destreza o ejercicios deportivos. Habrá una prueba semanal. La diferencia con otros programas es que no compiten entre ellos. Gran Hermano les va a plantear la prueba y les va a preguntar qué porcentaje de su presupuesto apuestan. Se convierten en un equipo tratando de superar ese límite para ampliar el presupuesto. Cada semana, los habitantes de la casa nominarán a dos compañeros que deberán retirarse del juego, y durante toda la semana siguiente los televidentes deberán elegir a uno de estos dos para que se vaya.

P.: ¿Cómo es la casa?

M.G.: Es cómoda, linda, amplia, esta ubicada en Martínez, en los estudios Teleinde, al fondo, aislada del resto. Se está construyendo en este momento. Cuenta con cocina, comedor, living, pileta climatizada (el programa se emite en invierno), jardín, dos dormitorios, el corral para la vaca, el gallinero, la huerta, y un confesionario, donde los huéspedes dicen a quién quieren echar o dónde pueden hablar en privado con un psicólogo. Nada eléctrico salvo la heladera.

P.: ¿Cómo se reabastecen?

M.G.: Tienen derecho a una compra semanal que ellos encargan a la producción. La suma para gastar rondará los 100 pesos, para los 12. Es decir ellos van a tener que decidir qué productos priorizan. No tienen que comprar leche porque para eso tienen la vaca (se les va a enseñar a ordeñar antes de entrar), no tienen que comprar huevos porque para eso tienen las gallinas. La vaca es una Holando-Argentina, una especie de homenaje a Endemol y a nuestro país. También van a tener bolsas de arroz, de papas y de harina. Cuando entran a la casa tienen carne para tres semanas.

P.: ¿Ustedes tienen que respetar ciertas reglas por contrato?


M.G.:
Sí, pero no son tan estrictas como nosotros llegamos a temer en un momento. Cuando tomamos este proyecto nos acercaron un libro al que le decimos «La Biblia», que es el manual de instrucciones de «Big Brother», donde se encuentran las pautas básicas, que sí son estrictas. Este libro cuenta además cómo fue la experiencia holandesa. Ahora, la idiosincrasia y la cultura de Holanda no son las mismas que las nuestras. Los primeros que entienden esto son los propios holandeses, que dan lugar para modificar un montón de cosas. Nosotros vamos a incluir una vaca dentro de la casa, en el jardín. Dijimos «vamos a poner algo que nos identifique».

P.: ¿Qué tipo de motivación tuvo un producto como éste?

M.G.:
La idea viene desde luego del libro de George Orwell «1984», donde el Gran Hermano representa algo ideológicamente. Algunos dijeron que era el stalinismo, y otros que era la sociedad globalizada de hoy, dos extremos. De todas maneras aquí no existe la policía del pensamiento. Tampoco hay un «ministerio del amor» que reprima y censure todo impulso que tenga que ver con el deseo. Al contrario.

P.: ¿Cómo va a enfocar el programa el aspecto sexual?


M.G.:
Se va a ver. Pero yo no lo puedo mostrar en el horario de protección al menor. Entonces se lo podrá ver las 24 horas por Internet y estamos en negociaciones con una señal de cable para que emita también en vivo. La media hora que sale al aire no es en vivo. Es un compacto de lo más importante del día. En otros países se mostraron escenas comprometidas. De todas maneras, nunca pasó que los participantes protagonicen una especie de escena porno sobre una mesa.

P.: Cuentan con un equipo de psicólogos. ¿Cómo es ese tema?


M.G.:
Habrá cinco psicólogos con una guardia las 24 horas. Pero no se puede recurrir al psicólogo todo el tiempo. No van a tener una sesión de terapia de 50 minutos todos los días. No se puede abusar. Se puede utilizar en caso de emergencia, cuando haya que descomprimir alguna situación de angustia. Los psicólogos también están para advertirnos a nosotros sobre posibles problemas, o para decirnos que lo que le pasa a alguno de los participantes es normal y se le va a pasar. Además, tendrán asistencia cuando terminen el juego.

P.: ¿Cómo es el casting?

M.G.:
Son varias etapas. Cada vez más agudas, filosas y puntuales. Nosotros necesitamos un grupo de 24 personas, 12 titulares y 12 suplentes. Los suplentes son necesarios por si alguno quiere abandonar de forma voluntaria. Los aspirantes deberán tener estabilidad emocional, capacidad de adaptación a situaciones inesperadas, altos índices de sociabilidad y facilidad de convivencia. Para encontrar a estas 24 personas tenemos que formar un grupo de entre 50 y 70 personas que estén aptas para entrar y de ahí armar el grupo que sea lo más colorido, lo más heterogéneo y lo más representativo posible. Ya llamaron 12 mil personas. A los seleccionados se los llama por teléfono. A estos que se seleccionan se les hace una prueba de cámara y grafológica. Los que superan esta etapa van a una entrevista con los psicólogos. De aquí van a entrevistarse con el equipo de producción, a un examen médico y de antecedentes policiales. Después de todo esto están en condiciones de pasar a formar parte de esos 50 o 70 seleccionados.

P.: ¿Qué perfil se busca?

M.G.:
Las pruebas no son para buscar «normales absolutos», si es que existe el término. La idea es evitar un psicópata, una persona agresiva, alguien capaz de lastimar a algún participante, que se haga mal a sí mismo, o alguien que sea claustrofóbico.

P.: En las reglas dice que no les permiten tener equipo de música, pero sí llevar discos. ¿Cómo se explica eso?


M.G.:
Ellos, antes de entrar a la casa, nos dan o nos dicen sus cinco discos preferidos. Y nosotros se los pasamos cuando queremos.

P.: Tienen un equipo de guionistas encabezado por Sergio Vainman trabajando las 24 horas. ¿Para qué?


M.G.:
Los guionistas van a ayudar a los directores de cámara y a los productores a seguir las historias. Son los encargados de descubrir y marcar posibles conflictos o relaciones desde el punto de vista televisivo.

P.: Ustedes van a poner un reloj en la casa. ¿Por qué esta excepción a la regla?


M.G.:
Por consejo de los propios holandeses de lo que pasó en los otros países. Como los participantes no tenían reloj no sabían a qué hora acostarse y a qué hora levantarse. Entonces los días no duraban 24 horas, eran eternos. Y hay que seguirlos, los productores los tiene que seguir las 24 horas.

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