29 de octubre 2000 - 00:00

Lo social regresa con el Pop Latino

El comitéde ARCO, la feria de arte de Madrid, anunció que en su edición del 2001 estaránpresentes las galerías argentinas Ruth Benzacar, Diana Lowenstein, Gara, y Artex Arte, que este año decidió dedicarse exclusivamente a la fotografía y tienecomo antecedente la muestra del talentoso Luis González Palma.

El artista con la que esta gale-ría llegará a España es Marcos López,joven fotógrafo que en pocos días presentará su libro «Pop Latino» consus propios textos, y que de algún modo escapa a la estética dominante en laúltima generación.

El acontecer de este país provee un material fantástico para nutrir elimaginario de cualquier artista. Sobre todo la fatalidad política y económica.En los hechos, no sólo nuestros importantes humoristas gráficos desde Quino aFontanarrosa, sino también muchos de los más prestigiosos artistasplásticos como Berni, Distéfano,Alberto Heredia y Pablo Suárez,se inspiraron y se siguen inspirando en nuestra siempre cambiante ydesconcertante realidad social.

Pero también sabemos que los artistas de la última generación secaracterizan por replegarse en su propia intimidad o en las gratificaciones delestilo desconociendo la realidad social, política y económica que perciben comofatal e irreversible.

Sus obras suelen ser ajenas a la inspiración que parte del acontecerpolítico, pero esta tendencia general sin embargo no significa que la reflexiónsobre la sociedad se haya extinguido por completo. Por el contrario, podemosobservar que la temática social ocupa un espacio significativo sobre todo en lafotografía, una de las disciplinas de mayor vitalidad en la última década.

En la base de las posibilidades expresivas de la fotografía está elcompromiso de la lente con lo real, dato que al parecer torna más difícil laevasión. Las obras de muchos fotógrafos argentinos de resonancia internacionalmuestran la amplitud de las posibles aproximaciones críticas a la realidadsocial, política y económica. Sin embargo, ninguna de sus propuestas lleva al«arte comprometido» en el sentido tradicional: los enfoques, por más diferentesque sean, son todos ajenos a lo testimonial y están lejos de ser acusadores.

En el caso de Marcos López, lo decididamente noventista está ensu aproximación fuertemente teñida de un humor casi grotesco a la realidadsocial. López viene del retrato clásico en blanco y negro. Sus trabajosanteriores a 1993 reproducen con irónica psicología, con crueldad, pero tambiéncon complicidad y nostalgia, el mundo de la pequeña burguesía provinciana, susaspiraciones, sus tristezas, sus enga-ños y desengaños.

 

 Sutilezas

 

Con el cambio al color el artista abandona las sutilezas psicológicaspara zambullirse en el universo de la cultura popular y sus mitos y también enel mundo restallante y light del festival de los noventa con su populismomentiroso, sus poses y sus máscaras, en ese mundo de plástico que resultó de laglobalización. Para eso se apropia de los recur-sos estilísticos que le prestael pop art de los sesenta.

El mismo proceso de apropiación establece una relación compleja entremodelo e imitación que podría describirse como paródica. Así lo expresa LópezYo copio el Pop art, pero lo copio mal». Su estilo, Pop Latino,recurre a las tradiciones anglo-globales para recuperar valores tapados ymenospreciados de la propia cultura popular argentina y latinoamericana: es unamirada crítica, «desde el Sur» -como dice López-.

Hay parodia de estilo, pero también parodia de la realidad. La parodiale permite ganar distancia, hacer enunciados que «en serio» no hubiera podidohacer o que hubiera sido demasiado doloroso hacer. A pesar de sus brillantescolores y a pesar de su forzado optimismo sus imágenes no resignan nimelancolía ni densidad. El humor y la mirada liviana del Pop Latino no anulanni tapan el pesado clima de provincia global que proponen los grotescosmontajes. Es que el brillo de los colores remite directamente a la sordidezintrínseca de lo representado y las omnipresentes máscaras son todo locontrario de lo que pare-cen: revelan insistentemente lo frágil, lo falso y lovacuo de lo que supuestamente enmascaran.

 

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