(18/09/2001) La Unión Internacional de Arquitectos (UIA), en el Congreso de Barcelona (1996), resolvió celebrar anualmente, el primer lunes de octubre, el Día Internacional de la Arquitectura y el Hábitat Humano. Por ello, en el Museo Nacional de Bellas Artes, el próximo 1 de octubre, de 9 a 20, se abrirá un espacio de reflexión acerca de los posibles aportes de la arquitectura a la construcción de un mejor hábitat humano, en el contexto de tendencias que perfilan al siglo XXI como escenario de una nueva sociedad. Las mesas redondas previstas «Hacia una ciudad sostenible», «La arquitectura y las nuevas economías», «Arquitectura y tecnología» y «Arquitectura y cultura», se desarrollarán en coincidencia con el temario que tratará la UIA en el Congreso que tendrá lugar en Berlín, en junio del año próximo, bajo el lema: «La arquitectura como recurso». De esta manera, el objetivo del evento en el Museo es el de contribuir a la formulación de criterios sobre el tema, así como construir el punto inicial de los debates para la preparación de las presentaciones que realizará la Argentina en aquel encuentro.
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Célebre es la distinción del pensador alemán Ferdinand Tönies entre «comunidad» y «sociedad». La comunidad es, para él, la organización natural del hombre; y la sociedad es su organización artificial. La sociedad cuenta con sus estructuras sociales, económicas y culturales propias. Sin embargo, toda agrupación humana participa de los dos tipos mencionados, en proporciones diversas y cambiantes. El dictamen de Tönies, difundido en 1887, sigue siendo válido: la gran ciudad es la expresión desbordante y desmesurada de la forma urbana.
La arquitectura está llamada más y más a tomar parte activa en este proceso. La intensidad del llamado a la arquitectura crece en la medida en que crece la población del mundo. No se trata, sin embargo, de un tema circunscripto a la ilusión o a la utopía. Se trata de una urgencia que lleva siglos y que se vuelve más imperiosa con cada avance de la tecnología. Las ideas tradicionales del planeamiento urbano tienden a buscar la simpleza y el orden, la homogeneidad. Sin embargo, la situación urbana de nuestro tiempo se revela como una verdadera masa de oposiciones y disyunciones. La arquitectura debería asumir las diferencias y dejar de lado la uniformidad, reconociendo así que lo diverso es el orden natural de las cosas. Aceptar este estado dinámico en lugar de persistir en la obtención de un estado inmóvil es aplicar la tremenda energía de la ciudad como una utopía y que los profesionales deben ahora empeñarse en crear la utopía -entendida como plan de acción hacia el futuro-como ciudad.
La ciudad es -metáfora aparte-un organismo viviente, acaso el más viviente de la historia humana. Y entonces será igualmente válido pensar el malestar de la ciudad, como el malestar de la cultura urbana, la cultura del hombre desde hace cinco mil quinientos años. Nos hemos habituado a la crítica del Movimiento Moderno y esto no es malo. Pero conviene recordar el compromiso social que marcó el Primer CIAM, celebrado en Suiza, en 1928. Los fundadores de estos Congresos Internacionales de la Arquitectura Moderna estuvieron guiados por una solidaridad despertada por la terrible masacre de la Guerra del '14. Hoy estamos viviendo un terrible desastre, una guerra provocada por el terrorismo y es de esperar que la reacción no degenere en una nueva masacre.
Vale la pena citar la Declaración de La Sarraz, emitida en 1928 por los arquitectos reunidos: «Insistimos en particular sobre el hecho de que 'construir' es una actividad elemental del hombre, ligada íntimamente a la evolución de la vida. Hoy afirman la necesidad de una concepción nueva de la arquitectura, que satisfaga las exigencias sociales, sentimentales y espirituales de la vida presente (...) porque el destino de la arquitectura es expresar el espíritu de cada época».
La apertura del seminario para celebrar el Día Internacional de la Arquitectura, a las 9, estará a cargo de los arquitectos Eduardo Cunha Ferré (presidente la Federación Argentina de Entidades de Arquitectos), Berardo Dujovne (decano de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aries), María Teresa Egozcue, (presidenta del Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo), Enrique García Espil (secretario de Planeamiento Urbano del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires) y el Museo.
Los temas de la primera mesa serán «La arquitectura y las políticas ambientales de Buenos Aires», Eduardo Enrique Ricciuti; «Tendencias de evolución de los asentamientos humanos y calidad ambiental», Patricio Gross; «Nuevas escalas de intervenciones urbanísticas y la integración contextual de los proyectos», Fernando Diez; «Arquitectura y sustentabilidad», Claude Della Paolera. A las 11.30, la segunda mesa incluirá las contribuciones de Miguel Pesce, Beatriz Nofal, Alfredo Garay y Pedro Lacoste. En el tercer panel, a las 15.30, dialogarán Eduardo Hecker, Héctor Tamanini, Justo Solsona y Antonio Battro. Las últimas exposiciones, a las 17.30, serán de Jorge Telerman, Marta Zatonyi y Alfonso Corona Martínez.
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