7 de marzo 2001 - 00:00

Mar del Plata tendrá también film propio

Danza con los sueños.
"Danza con los sueños".
Desde 1964, cuando Dino Risi y Vittorio Gassman filmaron «Un italiano en la Argentina» («Il gaucho»), nadie más había usado el Festival de Mar del Plata como background de una película. Ahora, y con más razón, lo hará Mohamoud Khalari, el ganador del Ombú de Oro de 1998. El tema es casi autobiográfico: las sorpresas y confusiones de un director iraní que gana ese premio y cree que le darán el dinero... Eso es lo que filmará a partir de mañana, en el Auditorium y sus alrededores, y su película se llamará «Danza con los sueños».

Iniciado como fotorreportero de la agencia «Sygma», Khalari fue luego director de fotografía de «El sabor de la cereza», «Gabbeh» y otras importantes películas de su país. Su primera película propia, «La nube y el sol naciente» (la que le valió el premio en Mar del Plata), cuenta una anécdota de filmación: el actor principal, un viejo, está a punto de hacer la escena culminante, cuando le avisan que su mujer está en el hospital, y corre a verla, mientras todo el equipo de rodaje lo persigue en un viejo colectivo, tratando de convencerlo de que vuelva a escena. Pero, curiosamente, no se trata de una comedia, sino de un poema sobre el tiempo y el amor. Dialogamos con el director:

Periodista: ¿Cómo llegó a este film?

Mohamoud Khalari: El premio marplatense (un subsidio de 650.000 dólares para una coproducción) podía permitirme hacer mi segunda película. Abbas Kiarostami me aconsejó entonces contar precisamente lo que me pasó en esa ocasión. «Con tu modo de trabajar, ese dinero será poco menos que suficiente». Al principio no me pareció una historia adecuada. Pero meses después entendí que él sugería algo más profundo. «Justamente, Mohamoud, quien crea sueños y los ofrece a los demás, está en el sueño mismo.» Con ese concepto mandé una sinopsis, que el INCAA aprobó rápidamente.

P.: Pero la producción y la plata no fueron tan rápidos...

M.K.: Hubo dos años de vaivenes. Muchas veces pensé que todo se iba a pique, y esta aflicción en mi alma todavía perdura. Estos primeros días en la Argentina los pasé con un terrible dolor de espaldas. Pero lo importante es que voy a filmar. Mejor dicho, ya hice la parte iraní y ahora sólo debo hacer la marplatense.

P.: ¿Qué hay en la parte iraní?

M.K.: Un joven director (mi personaje en la ficción) va a saludar al viejo, que está junto a la tumba de su esposa. Luego, pasean por la Plaza República Argentina, de Teherán...

P.: ¿Un «joven director»?

M.K.:
Precisamente, en la plaza el viejo le dice algo así: «Cuando uno es joven, se encuentra con sus sueños. A mi edad, se encuentra con sus recuerdos». Y, sin ser todavía viejo, creo que alguien de mi edad da la impresión de tener más recuerdos que sueños. Por eso hice más joven a mi alter ego. Pero algo entre sueños y recuerdos, eso es lo que quiero hacer con mi película, que se llamará, precisamente, «Danza con los sueños».

P.: La segunda vez que usted vino, ya como jurado, aprovechó a mirar a algunas chicas para su película. ¿Se decidió por alguna?

M.K.: Conservo la foto de una de ellas. Ya veremos qué pasa. Lo del casting siempre es difícil. Una elección errónea te desvía a ti y a tu película. En este caso, como no entiendo el idioma, debo confiar en la comunicación que surja a través de los sentimientos. Pero tengo confianza.

P.: ¿El tema de fondo será el mismo de su obra anterior?

M.K.:
De alguna manera, sí. «La nube y el sol naciente» hablaba de un amor mantenido. «Danza con los sueños» puede que tenga un toque de esa clase de amor, pero más joven. Y habrá también algunos ejemplos, en un anciano argentino. Tanto yo como mi personaje procuramos una continuidad, pero los viajes siempre dan visiones nuevas. Toda la verdad no es lo que uno se imagina. La verdad está en distintos rincones del mundo. A medida que uno pasa por esos rincones, va cambiando su visión sobre el amor y otras cosas. En pocas palabras, para mí el premio no ha sido ese dinero, sino lo que entendí, lo que capté de aquí, en mi contacto con gente tan distinta. Pero hay un personaje, un viejo argentino, cuya parte -anoche me di cuenta-debo ampliar. Es muy bueno.

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