20 de abril 2004 - 00:00
"Mi Lady Macbeth es como la Evita de los libros de lectura"
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Cristina Banegas
Gambaro extrajo del « Macbeth» de Shakespeare a su protagonista femenina y la puso a dialogar con las tres brujas (aquí en su doble papel de asesoras y videntes) y con el espectro de Banquo, una de las víctimas del rey Macbeth. La obra muestra a una mujer enferma de amor y de ambición, víctima y cómplice de un hombre poderoso.
Banegas también tiene previsto estrenar a fin de año la polémica «Eva Perón» de Copi, con dirección de Gabo Correa), en el marco del Programa Tintas Frescas, auspiciado por la Embajada Francesa. En televisión, hará de madre de Leticia Brédice en el unitario «Locas de amor», de inminente lanzamiento.
Periodista: ¿Algunos rasgos de la Señora Macbeth pueden recordar a mujeres de la política argentina?
Cristina Banegas: Podríamos hablar de muchas mujeres del poder, mujeres portadoras de apellido como Lady Macbeth. Ella dice que le basta con ser la esposa de Macbeth y se identifica tanto con el discurso del poder que termina creyendo que ella es él y hasta repite sus palabras. Es lo mismo que les sucede a otras mujeres del poder. Pero, a diferencia de la Lady Macbeth de Shakespeare, que es una verdadera instigadora y una máquina de matar junto a su esposo, ésta es más argentina, más llena de angustia e inseguridad. Hay que tener presente que se trata de una tragedia shakespeareana y que, por lo tanto, la versión criolla no puede no tomar la sangre de Shakespeare. Sea la Escocia del siglo XI o el Buenos Aires del siglo XXI, estamos hablando de un poder violento, que destruye, que asesina, que hace desaparecer gente. Es un poder muy oscuro.
P.: La Señora Macbeth sueña con invitar a su mesa a los niños de la calle y a los criminales ¿su gesto es un remedo de beneficiencia populista?
C.B.: Tiene que ver con esa especie de ilusión evitista que tiene toda mujer del poder en la Argentina, donde la justicia social siempre queda asociada a la fundación benefactora. El modelo es la Evita de los libros de lectura para niños, en donde un ser superior se convierte en dador y protector del resto. ¿Quién no sueña con ser esa mujer bella, generosa y proveedora de reparo, juguetes e instrumentos de trabajo?
P.: Sobre el final, las brujas predicen un futuro muy parecido a nuestra actualidad.
C.B.: Esta mujer pertenece a un sistema en el que el poder se impone por la fuerza y no por la justicia y la ley. Por lo tanto, es seguro que habrá más guerras, más sangre, más crímenes de Al-Qaeda.
P.: ¿La obra abre alguna puerta de cambio?
C.B.: Sería bueno que todos los Macbeth del mundo no puedan dormir más y que su conciencia los persiga hasta su muerte, ya que la sociedad no se ocupa de hacer justicia con ellos. Pero, volviendo a la obra, esta mujer se deshace en la imposibilidad de seguir sosteniendo la negación ante tanta sangre. Después de tanto crimen es imposible reconstruir impunemente un sistema emocional, un sentido ético y moral de vida. Y para una actriz también se hace difícil construir el dolor de ese quebrantamiento, de ese amor por un hombre que es un criminal, de esa complicidad que no tiene retorno y de la que ella no puede salir.
Entrevista de Patricia Espinosa



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