Muy buen concierto, aunque no apto para conservadores

Espectáculos

Orquesta Juvenil de las Américas. Dir.: C.M. Prieto. Solista: B. Zakrzewski. Obras de Z. Kodaly, S. Rachmaninoff, M. Ravel y S. Revueltas. (5/8, Teatro Colón. Org.: Festivales Musicales.)


F ue una velada gratificante impulsada por el entusiasmo juvenil y la energía que emanaba desde el escenario del Colón. El concierto comenzó con la debida solemnidad y terminó en una fiesta donde gran parte del público participó y los reaccionarios de siempre quedaron pasmados.

Esta es la segunda visita de la Juvenil de las Américas, que ensaya en Costa Rica y hace giras continentales, sus más de 100 integrantes tienen menos de 24 años y entre ellos hay siete argentinos que fueron becados por méritos. El violinista Nicolás Favero Urbitiando, los cellistas Juan Emme Tramontana y Georgina Mussin, la fagotista Brenda Carolina Diaco, la trombonista Mariana Noemí Larrosa, el clarinetista Pablo César Thimental y el cornista Gastón Frosio; los demás representan a 20 países.

Se tocó el Himno Nacional Argentino, hubieron palabras de agradecimiento a los patrocinadores y en especial a Carlos Padula. Las «Danzas de Galanta» de Zoltan Kodaly se ejecutaron con notable precisión así como la difícil Suite «Daphnis et Chloe» de Ravel, con sus transparencias y esfumaturas impresionistas muy bien logradas.

La hermosa pianista canadiense
Berenika Zakrzewski fue la solista en el Concierto N° 2 en Do Menor Op. 18 de Serguei Rachmaninoff. Ella tiene una técnica sobresaliente y aborda los pasajes difíciles con gran seguridad, pero la pasión y el romanticismo lo aportó la orquesta, especialmente las cuerdas en las encendidas melodías, que el director mexicano Carlos Miguel Prieto se encargó de enfatizar y de mantener en claros planos sonoros, virtud que imperó en todo el concierto.

Se sumó al orgánico una docena de entusiastas percusionistas para que todos juntos sorprendieran al público con una obra deslumbrante en su personalidad e impacto. Se trata de
«La noche de los mayas» de Silvestre Revueltas (1899-1940), que originalmente fue escrita como música incidental para el film de Chano Urueta interpretado por Arturo de Córdoba. El caso es que la música tiene una tremenda fuerza telúrica, sus misterios y su alta temperatura, sobre todo en esta inolvidable versión.

Aunque los jóvenes músicos estaban agotados, ante el estímulo de la encendida ovación, tocaron
«Las bodas de Luis Alonso» y «Tico Tico non fuba» el tradicional samba brasileño. Allí, el panderista salta al pasillo de la platea con algunas chicas de la orquesta y bailan, invitan al público a participar y todo termina en un espontáneo tono festivo. Ya les llegará la solemnidad cuando pasen a orquestas de adultos; y como la juventud es una enfermedad que se va con el tiempo, hacen bien en disfrutarla ahora.

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