"Nápoles es como el cine: bello pero nadie invierte"

Espectáculos

(20-11-00) Ahora llegó a Buenos Aires, para presentar en la muestra del Village de Recoleta una comedia con personajes de toda clase, «Polvo de Nápoles», que se proyectó el sábado y se vuelve a exhibir este miércoles.
Periodista: ¿La presenta con orgullo? Porque usted es napolitano, ¿verdad?


Silvio Orlando:
Le diré. Yo soy napolitano de la colina. Porque está el puerto, está el centro histórico, y está la colina, con la gente un poco burguesa que mira la ciudad desde arriba. Cuando era chico para ir al centro decíamos «bajo a Nápoles». Entonces vivíamos el sueño de la pequeña burguesía italiana de los '60, que anhelaba parecerse a cualquier otra pequeña burguesía del norte de Europa. Un sueño fallido, ya que ahora sólo somos una pequeña burguesía rodeada de subproletarios. ¿Pero hasta qué punto eso es negativo? ¿Quizá es positivo? Quién sabe. De todos modos ahora vivo en Roma.

P.: Es decir, mira desde más arriba todavía.


S.O.:
Señor, pertenezco a la ciudad que ha tenido el honor y la paciencia de haber albergado a Diego Maradona.

P.: ¡El honor y la paciencia! ¿Cómo podría definirse esa ciudad?


S.O.:
Ah, qué pregunta fácil, fácil. No hay una Nápoles, sino diez, quince, depende quién la vea. Yo le diría que es una puerta entre el Primer Mundo, todo civilizado, que trata de parecerse a la Europa del Norte, y el Tercer Mundo que vive en sus callejuelas, sin desarrollo, pero también sin pérdida, con una pizca de encanto, mucha picardía, una pizca de miseria, bastante ignorancia... Un círculo cerrado: nadie quiere invertir, entonces sigue la miseria, pero al menos el centro histórico, tan lindo, sigue tranquilo, todavía nadie piensa destruirlo para levantar nuevos edificios.

P.: Por las dudas, conviene ir a verlo.

S.O.: Mientras vaya con cuidado...Porque las guías del viajero lo dicen bien clarito: «Ahí usted puede comer una pizza extraordinaria, y también pueden robarle la billetera». La última administración comunal mejoró muchas cosas, pero todavía sigue Silvio Orlando: "A veces el cine italiano me parece una artesanía en desaparición. Pero estamos dando batalla". habiendo 25% de desocupados, alta deserción escolar, y una devastadora cantidad de delincuentes de todo tipo. En suma, es el Tercer Mundo a las puertas del Primero.

Inventos

P.: ¿Entonces, la Nápoles de las películas...?

S.O.: ¿»Napoli milionaria», «Napoli terra d'amore», «Caroselo napoletano»
, aquella otra norteamericana con Clark Gable y Sofia Loren...?

P.: «La bahía de los ensueños».

S.O.:
¡Ma qué bahía! Probablemente nunca ha existido, es un invento de las películas. Bueno, sí, existe. Lo confieso: la mía es una ciudad viva, fascinante, seductora. Además está el elemento de autorrepresentación, que los napolitanos aman, todas esas picardías geniales, ese eterno teatro, las canciones, los cantantes, la hermosura de Capri, es cierto, esa Nápoles también existe, sólo que asediada por la otra.

P.: ¿Y el cine italiano?

S.O.:
¿Qué puedo decirle? También existe, asediado por el norteamericano. A veces parece una artesanía en desaparición. Pero estamos dando batalla. Precisamente, cuando vuelva a Italia debo integrarme a la nueva película de Giuseppe Piccioni, el de «Fuera del mundo». Y me doy el gusto de elegir. Sólo trabajo con buenos directores. Daniele Luchetti, por ejemplo, un tipo relajado, tranquilo, que con «Il portaborse» anticipó el escándalo de la «tangentopoli», que derivó en el operativo «mani pulite», y también autor de otro suceso polémico, «La scuola», donde yo hacía de un profesor de letras curiosamente llamado Vivaldi, no sé por qué.

Mar del Plata

P.: ¿Qué recuerda de «La mia generazione?

S.O.:
Sí, la película de Wilma Labate,
una película difícil, dramática, que se desarrolla prácticamente toda dentro de un furgón policial. Hubo muchos problemas para concretarla. Lo digo sin vanagloria, necesitaron poner mi nombre para conseguir la financiación, ya que allá soy bastante popular por mis andanzas en comedias televisivas y teatro cómico. Pero también para mí era difícil, se trataba de un papel muy dramático. Lamenté mucho que ni la directora ni ninguno de los actores pudiéramos venir en el '96 a Mar del Plata. No había nadie para representar la película, para defenderla, interceder por ella.

P.: Se defendió sola, y sacó tres premios, incluyendo el de mejor actor para usted.


S.O.:
Agradezco que estaba Elsa Martinelli en el jurado. Y que semanas después pude recibir el premio en mi casa. No se perdió, como suele ocurrir en la mayoría de los festivales.

P.: No hemos hablado de sus trabajos con Nanni Moretti.


S.O.:
¡Todo el mundo quiere saber lo mismo! ¡Es una cruz que llevo por el mundo! Bueno, sí, estuve en «Palomita roja» y «Aprile»; trabajamos bien, Nanni es un tipo inteligente, de mirada quirúrgica, y ¿quiere saberlo?, no es tan neurótico como aparece en las películas. En la vida real es más bien amable.

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