8 de agosto 2003 - 00:00
"Nos importa la destreza, no el origen del artista"
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De izquierda a derecha, Boaz Berman, Taly Minkov y Walter Zaga.
Periodista: ¿La compañía privilegia alguna cultura en particular?
Boaz Berman: Nosotros fundamos el grupo en Tel Aviv que es una ciudad muy cosmopolita, así que desde el comienzo contamos con gente de distintas partes del mundo: Canadá, el Caribe, Japón. Pero como Israel está al lado de los países árabes, también recibimos su influencia a través de la música y la danza. El grupo tiene tres elencos que están permanentemente en gira. Hemos incorporando gente de España, Africa, Brasil, Venezuela, Argentina, México, Rusia, Suiza, Escocia. Incluso hemos hecho audiciones en China. Todo eso hace que este espectáculo varíe en su dinámica y vaya adquiriendo diversas influencias. Nosotros aspiramos a crear un espectáculo que combine elementos de casi todas las artes, sin importar el origen.
P.: Una de las cosas que comparten con el grupo Stomp es la utilización de instrumentos no convencionales.
Taly Minkov: Todo nos sirve para hacer ritmo: un tacho de basura, un objeto cualquiera o nuestro propio cuerpo, hasta el agua puede ser tomada como un instrumento. En uno de los cuadros utilizamos patas de rana. Puedo mostrar las ampollas que tengo en los pies por pasarme un mes entero practicando con ellas para sacarles ritmo.
B.B.: Como cada miembro del grupo proviene de un campo artístico diferente (hay músicos, actores, acróbatas, percusionistas, bailarines) el entrenamiento básico consiste en llevar a todos a un mismo nivel profesional. Los actores aprenden a ser percusionistas, los percusionistas a ser bailarines y así. Es un entrenamiento muy complejo que dura como mínimo seis meses.
T.M.: En primer lugar, está la percusión, después el movimiento y luego articulamos las distintas destrezas y talentos que cada uno aporta. Yo, por ejemplo, soy cantante. Para estar en buena forma practicamos: yoga, hip hop, trapecio, montañismo, gimnasia deportiva, malabarismo y Pilates, un sistema de acondicionamiento físico muy difundido en el mundo de la danza. Además hay que dominar la percusión y las técnicas de tamborileo y masaje. Toda actividad que nos mejore física y espiritualmente es incorporada.
Walter Zaga: Lo primero que tiene que tener un aspirante al grupo es ritmo, coordinación y alguna destreza que lo distinga o lo haga especial. Obviamente, también tiene que tener buenas cualidades a nivel humano, porque acá se trabaja en equipo y como estamos de gira todo el tiempo es como vivir en comunidad.
P.: ¿Cómo reacciona el público con lo que hacen?
T.M.: Todos nos conocemos mucho y lo pasamos muy bien dentro y fuera del escenario. Ese es el trato que tenemos con la compañía: transmitir en escena la alegría que cada uno tiene. Eso es lo que el público ve, un grupo de gente que hace lo que le gusta y se divierte. Es muy divertido verlos. Ya hemos filmado muchas veces la salida del público y todos se van muy contentos.
W.Z.: No todos los públicos reaccionan de la misma manera, pero al final hay algo en común: todos se van con una sonrisa, cantando, bailando o tratando de hacer ritmo con lo que tengan a mano.
P.: ¿El espectáculo tiene alguna ambientación temática?
T.M.: El espectáculo tiene trece cuadros y dura una hora y media sin intervalo. Lo que prevalece en él es el humor y el clima festivo. Obviamente el espectáculo está muy bien coordinado y dirigido, no hay nada improvisado, pero la sensación que transmite es que nos estamos divirtiendo. No hay un hilo argumental que conecte los cuadros, ni una historia que contar. Los cuadros están conectados entre sí por su nivel energético. El público entra y enseguida lo envolvemos en una especie de viaje.


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