"Mis novelas hablan del género humano, no sólo del femenino"

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En "Los abismos", la obra triunfadora, la autora vuelve al tema de la maternidad.

Compitiendo con 2.428 novelas llegadas de diversas partes del mundo, “Los abismos”, de la colombiana Pilar Quintana, se adueñó del XXIV Premio Alfaguara de Novela 2021, dotado de 165.000 dólares, por “una historia poderosa narrada desde una aparente ingenuidad que contrasta con la atmósfera desdichada que rodea a la protagonista”. Es la quinta novela de Pilar Quintana, que ya alcanzó la consagración internacional con su novela anterior, “La perra”. Desde Bogotá, donde ahora reside, dialogamos con ella.

Periodista: Sus dos últimas novelas tienen algo en común y algo diferente en la forma en que cuentan la maternidad.

Pilar Quintana: En “La perra” exploré una mujer que quiere ser madre y no lo consigue y entonces tiene que conformarse con tener una perra. En “Los abismos” una mujer a la que le preguntan: oye, ¿tú quisieras tener hijos? Contesta: La verdad que no. Y ella tiene una hija. Una hija que escucha eso. Se trata de cómo dos mujeres opuestas, viven la falta de la maternidad y la maternidad. “La perra” transcurre en el Pacífico colombiano, y la protagonista es una mujer negra y pobre que se dedica a limpiar una casa de recreo junto al mar de un mestizo blanco del interior de Colombia. En “Los abismos” los protagonistas son una familia de blancos mestizos del interior del país que se van a pasar una temporada en una casa junto al mar que bien podría limpiar la protagonista de “La perra”. Son historias desde puntos de vista opuestos, y de puntos de vista de la maternidad también opuestos.

P.: ¿Por qué hace que el drama familiar lo cuente una nena de ocho años?

P.Q.: La novela trata del despertar al mundo adulto de una niña que ve las cosas con candidez, que todavía no tiene los adjetivos que pone un adulto para juzgar lo que está viendo. Abre a lo que Claudia siente y experimenta al descubrir las grietas y oscuridades del mundo de los adultos, en el que ella no se siente considerada. La vida para Claudia ha sido como un lienzo y, al empezar a acercarse, comienza a descubrir las grietas que hay en lo que a simple vista parecía perfecto. De pronto descubre que su mamá no es solo madre, una madre que vive por y para ella, sino que tiene una vida oculta en la que ella no está incluida, y algo aún más duro: que su madre no quería tener hijos. Claudia está construyendo su visión interna sobre las mujeres, el lugar que ocupan las mujeres, descubriendo la historia de su madre. Está reconstruyéndo la historia familiar para entenderse a sí misma.

P.: Su mundo de mujeres, abuela, madre, hija, amigas, de opresiones y sometimientos, ¿son novelas de género?

P.Q.: Si los componentes de la historia fueran hombres, ¿también serían novelas de género? No, serían sobre la condición humana. Pero como se trata de novelas con mujeres no son sobre la condición humana sino novelas femeninas o de género. En fin. En “Los abismos” examino las relaciones de las madres con sus hijas. La idea central, el conflicto, es la maternidad idealizada. Ese modelo de una mujer que se sacrifica por sus hijos, porque así debe ser, y que además debe ser feliz haciéndolo. Eso se entiende que es la madre. Y en “Los abismos” vemos que la madre es un ser humano con conflictos como todos. Al mostrar lo escondido, las fisuras y los abismos, se busca desacralizar esa idea convencional de la maternidad y mostrar maternidades más reales.

P.: Los escritores colombianos deben sentir el peso de García Márquez, que ha de ser más fuerte en su caso, una mujer consagrada internacionalmente.

P.Q.: Gabo nos mostró que un colombiano puede hacer grandes cosas, es una referencia admirada y admirable, pero no es mi referencia. En cuanto a la literatura colombiana, hasta hace pocos años tendió a ser una literatura conservadora que todavía hacía cierto tipo de literatura realista tradicional. De pronto aparece García Márquez cuya obra cumbre es un fantasy. Y están los que lo siguen en eso, o escriben contra eso, y hacen una literatura for export, y no les va nada bien. Luego surge una generación de escritores que examinan el afuera, la historia, la violencia, el conflicto, los problemas políticos y sociales del país. Luego vino la narconovela, y más recientemente el policial, el fantástico y la ciencia ficción gracias a editoriales nuevas que buscaban apostar a otros públicos. Durante mucho tiempo la literatura colombiana tendió a ser una literatura conservadora poco experimental, sólo recientemente hay mayor experimentación. Me parece curioso que el mayor exponente de nuestra literatura haya sido un autor de fantasy.

P.: ¿Qué le aportó haber escrito guiones para televisión?

P.Q.: Se aprende a no decir y a mostrar, y eso es lo que intento hacer como escritora, poner la imagen en la cabeza del lector, que el lector vea pasar el libro ante sus ojos como si asistiera a una película. Aun más, que sienta el calor, el clima, la atmósfera opresiva, que viva el libro como un lugar donde ha entrado. Siempre recomiendo a los aspirantes a escritores que escriban guión o que por lo menos tomen un taller de guión para que sumen herramientas.

P.: ¿En qué está trabajando ahora?

P.Q.: En una obra de teatro con Antonio García Ángel, que tendría que tener su puesta este año. Con él escribí el guión de “La perra” que salió este año en Netfix. Tengo un proyecto del Ministerio de Cultura para rescatar a grandes escritoras colombianas olvidadas, a las que han sido descatalogadas, a aquellas que no son leídas porque no se consiguen o que inmerecidamente salieron del canon. A su vez estoy revisando para publicar unos cuentos que trabajé los últimos años, y estoy haciendo una investigación para una novela con personajes de los que ya conozco su historia porque pertenecen al universo narrativo de “La perra” y con los que ya he hecho un par de cuentos.

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