Hay películas que mejoran con el tiempo, y a la algo subestimada en su momento «Maratón de la muerte» hoy se la puede considerar un thriller clásico que conserva perfectamente toda su tensión. La premisa argumental ayuda a mantener su actualidad, con la diferencia de que ya no hay manera de tener en un film un villano tan perfecto como el anciano nazi que personificó con maliciosa precisión Sir Laurence Olivier.
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Por lo menos hay una media docena de secuencias antológicas dentro del género, empezando por el prólogo delirante con un bizarro accidente automovilístico. Para acceder a una fortuna en diamantes el ex genocida nazi debe atreverse a caminar en una ciudad llena de sobrevivientes del Holocausto como Nueva York. El joven Dustin Hoffman termina mezclado en la trama nazi, sin tener otra culpa que un hermano agente secreto (Roy Scheider). El sonido Dolby de esta impecable remasterización se vuelve especialmente enervante en la legendaria escena de la tortura odontológica que Olivier le aplica a Hoffman, todo un duelo entre dos intérpretes excelentes de estilos muy diferentes. El transfer refleja perfectamente la tenebrosa e hiperrealista fotografía del maestro Conrad Hall, uno de los mayores responsables del clima paranoico de esta joya del thriller. D.C. Informate más
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