El músico heavy Rob Zombie debuta en la dirección con «1000 cuerpos» un film que, más allá de sus alardes de cinefilia, está dirigido fundamentalmente a los fans del terror más crudo.
Robert Cummings se hizo conocido como Rob Zombie, líder del grupo heavy White Zombie, homenaje a un viejo film con Bela Lugosi de principios del sonoro. Como para equilibrar las cosas, la primera toma de su primer film como director muestra a Boris Karloff en «El Caserón de las Sombras» de James Whale (1932). Toda una declaración de principios, igual que sus clips calcados de Caligari y otros hitos del fantástico.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Al hombre le gustan estas cosas en serio, tanto como para hacer una película que fue archivada durante tres años. En efecto, Rob hizo su opera prima a fines de la era Clinton, y obviamente en el estudio entendieron que su homenaje a «The Texas Chainsaw Massacre» (nunca estrenada en cines criollos, y apenas conocida por el VHS «El Loco de la Motosierra», hiperfamosa en cualquier formato por todo fan del terror de cualquier nacionalidad) los iba a dejar sin trabajo.
La trama muestra a unos chicos snobs que se meten en problemas serios al investigar horrendos personajes mitológicos. Este tono de leyenda y las vueltas de tuerca fantástica son los aportes de Zombie a la masacre texana. No es mucho, pero sorprende. Aunque el humor negro lo suavizaba, tres años atrás nadie se animó a estrenar el film en su versión original. En la versión actual, bastante cortada, igual es un crudo guiño al cine gore de hace 30 años. Aporta chistes insertados justo cuando la masacre se vuelve insoportable, ofrece buenos actores clase B (Sid Haig, Karen Black) y hasta sorprende con varios tour de force formales que delatan al cinéfilo serio detrás del fan del horror (la mejor y más personal secuencia del film tiene más que ver con el cine serio testimonial de los '70 que con Tobe Hooper). Y lo más destacable del director Rob Zombie es su capacidad para refrenar su costado músical: la música no es una pesadilla heavy en absoluto, sino uno de los scores más elaborados que se hayan escuchado en el género desde hace años.
Pero, lo cierto es que esto no es otra cosa que una eficaz película de terror, interpretada por los veteranos ya mencionados y por una actriz diabólica que no se parece a nada conocido: Sheri Moon, que no por nada empezó el film soltera, y hoy es la señora de Cummings. D.C.