28 de enero 2020 - 00:00

Tomás Saraceno: de nuevo en el aire, pero un paso más allá

En las salinas grandes de Jujuy intentará hoy superar sus experiencias de vuelos sin utilizar combustible fósil ni gases. El globo, similar a uno aerostático, se vale de la energía solar.

saraceno. Hace tres años, junto a su equipo de artistas, filósofos, científicos e investigadores, inflaron como si fueran globos ocho grandes prismas de seda negra. Hoy perfeccionarán la experiencia.

saraceno. Hace tres años, junto a su equipo de artistas, filósofos, científicos e investigadores, inflaron como si fueran globos ocho grandes prismas de seda negra. Hoy perfeccionarán la experiencia.

Hoy, en las Salinas Grandes de Jujuy, el artista tucumano Tomás Saraceno (1973) afincado en Berlín, intentará superar sus propias experiencias de vuelos sin utilizar combustible fósil ni gases. Con el globo Aerocene Pacha, similar a uno aerostático y en medio de la belleza extrema del mágico territorio blanco de sal, le dirá adiós a la era geológica actual: el Antropoceno, período que se inicia con la revolución industrial, cuando despunta la violenta interacción del hombre con la naturaleza. La preocupación de Saraceno por la “adicción del hombre a quemar hidrocarburos”, lo indujo a crear un globo que, con la energía del sol, ya batió el récord de permanencia en el aire.

El sol reverbera en las Salinas, el lugar ideal para los vuelos. Hace tres años Saraceno y su equipo de artistas, filósofos, científicos e investigadores, inflaron como si fueran globos, corriendo hasta cargarlos de aire, ocho grandes prismas de seda negra. La radiación solar genera una diferencia de temperatura entre el interior (caliente) del globo y el exterior (frío), provocando su ascenso. Las esculturas negras, cercanas a la estética de lo sublime, flotaban en medio de la desmesura oceánica del paisaje y proyectaban su sombra oscura. Esta coreografía espacial, sujeta con cuerdas a la tierra, se movía suavemente con el viento. Hoy Saraceno cortará esa cuerda. Una mujer aeronauta intentará marcar un récord en un viaje de ida y vuelta, piloteando un globo cargado de aire con ventiladores a pedal e impulsado por energía térmica.

Desde 2017, el artista y su proyecto Aerocene ya conectado con el MIT y la NASA, crecieron. Si bien desde la Bienal de Venecia de 2009, Saraceno comenzó su exitosa carrera con la representación tridimensional de la estructura de las redes del cosmos, tejiendo con cuerdas negras los filamentos de las telarañas, la exposición “On Air” en el Palais de Tokyo fue un suceso y lo convirtió en una celebridad. Los invitados a la avant première hacían fila para ingresar. Con la capacidad teórica de un científico y la sensibilidad poética de un gran artista, Saraceno ocupó con sus obras los 13.000 metros del Palais, sus 18 salas, entre ellas las filmaciones del Canal Encuentro en las Salinas. Jean de Loisy, presidente de la institución, elogió su formidable energía “para hablar del flujo del mundo, de lo invisible y de la permanente acción de las materias del universo”. Luego, en la última Bienal de Venecia, los grandes sacerdotes del arte señalaron como las mejores obras las instalaciones de Saraceno, “Aero(s)cene”, emparentada con sus “Cloud Cities”, que batieron el récord de visitantes cuando se exhibieron en el Metropolitan de Nueva York, y “Spider”, una versión breve de su primera muestra individual en nuestro país, en el Museo de Arte Moderno porteño, que le abrió las puertas a él, 7.000 arañas y miles de grillos para alimentarlas mientras tejían los filamentos de las telas orbitales.

Aerocene, entretanto, amplió su dimensión global. La red con terminales en varias ciudades del mundo, reúne a Connect, BTS, un conjunto de roqueros de Seúl y 22 artistas con la Serpentine Gallery de Londres, el museo Gropius Bau de Berlín, el Dongdaemun Design Plaza de Seúl y el Brooklyn Bridge Park de Nueva York. Todos esperan un vuelo cuyo destino estará signado por la dirección del viento y que regresará a la tierra cuando el aire interior se enfríe, aunque el piloto puede regular la salida del aire para el descenso y aterrizaje. La altitud del primer vuelo oscilará entre los 50 y 100 metros y para elevarse se liberan bolsas de sal.

Hijo de una bióloga y un ingeniero agrónomo, hermano de una bióloga y un físico, Saraceno tiene un tío físico; artista y arquitecto, es científico por afición, pero domina temas complejos como la astrofísica, la ecología social y el medioambiente. Al poderoso atractivo visual de su obra suma la potencia conceptual que la sustenta y que permite a cualquiera acercarse al fenómeno del mundo. Su trabajo trasciende el discurso ecologista, aunque cuenta con el apoyo de la comunidades jujeñas, contrariadas por la extracción indiscriminada del litio. La Puna, con sus 3.400 horas anuales de sol, se vislumbra como un yacimiento inagotable de energía, un enclave propicio para cuestionar el destino del planeta. Desde las Salinas se transmitirá la acción en vivo a través de aerocene.org y Canal Encuentro. El viernes 31 de enero, el CCK presentará Vuela con Aerocene Pacha.

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