2 de diciembre 1999 - 00:00

"TOY STORY 2"

La idea de transformar una película de ani-mación computarizada, como «Toy Story»,
en un show musical de patinaje puede sonar demasiado atrevida. Sin embargo, esta nueva producción de «Disney sobre hielo» logró una muy buena adaptación del guión cinematográfico, en la que apela sobre todo a la gracia y originalidad de sus personajes antes que a las situaciones conflictivas en las que se ven envueltos. Es por eso que conviene que los niños conozcan previamente el argumento para que puedan disfrutar a fondo del espectáculo y seguir sin problemas las diversas peripecias de los protagonistas.
El espectáculo está dirigido a todo público, pero obviamente son los chicos de corta edad quienes más disfrutan de la presencia «en vivo» de los muñecos y del reencuentro con los famosos «veteranos» Mickey, Minnie, Donald y Daisy. Los gritos de entusiasmo se escuchan a lo largo de todo el show. «Toy Story» está integrado por un magnífico elenco de patinadores internacionales que da vida a un lujoso y colorido desfile de figuras. El norteamericano Eddie Gornick (el vaquero Woody) y el ruso Alexandr Klimkin (el astronauta Buzz Light-year) conforman un interesante dúo de patina-je. Lo mismo que la pareja de muñecos forzudos integrada por Jodi Barnes y Rob Williams, dos de las figuras más importantes de la compañía. Mientras que Lisa Horowitz (la pastora) luce su delicada figura en varios solos.
El coreógrafo Robin Cousins armó atractivos números musicales entre los que se destacan el cuadro de los marcianitos (habitantes de la máquina de juego), la marcha militar con soldaditos de plástico y el desfile de monstruos -que evoca la estética de Tim Burton-integrado por los muñecos de Sid (el vecinito malo).
Como era de esperar, el show no tiene el ritmo vertiginoso de la película y de su fascinante realidad virtual, sobre todo en lo que hace a peleas y persecuciones. Pero quizás ése es el precio que debe pagarse por recurrir a un lenguaje esencialmente teatral. Por otra parte, la energía y elegancia del patinaje artístico permite compensar ampliamente la ausencia de todo tipo de filmación o video de apoyo. No es poco mérito. Con el brillo de la comedia musical de Broadway y la irresistible gracia de los personajes de Disney, cuyos diálogos son reproducidos fielmente, «Toy Story» ofrece un show atractivo que logra impactar en todo momento. Se trata de una producción de impresionante despliegue técnico (efectos especiales, utilería electrónica, etcétera) que entretiene a grandes y chicos sin resignar calidad en ninguno de sus rubros tal como puede apreciarse en el imaginativo diseño de luces y vestuario que engalana la pista de hielo.

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