Tragicómico monólogo de María José Gabin

Espectáculos

«Congelada» de M.J. Gabin. Adap. de la novela «Cómo me hice monja» de C. Aira. Dir.: M.J. Gabin y E. Bertoglio. Esc.: C. Morales. (Teatro Del Pueblo.)

Una niña indefensa -aunque destructiva a pesar de ella misma- es quien pilotea este monólogo humorístico basado en «Cómo me hice monja», una de las novelas más conocidas de César Aira. En su versión escénica María José Gabin prefirió dejar de lado ciertas complejidades del texto que podrían llegar a obstaculizar su juego dramático.

En primer lugar, la protagonista de la novela habla desde un «yo» femenino pero se hace nombrar por el resto de los personajes como varón, llegando a utilizar incluso el nombre y apellido del mismo autor. En la obra, en cambio, todas esas ambigüedades y trucos literarios fueron dejados de lado para concentrar la acción en las tragicómicas experiencias que esta mujer (ahora llamada Sonia) vivió en su infancia. Con la ingesta de un helado de frutilla, que además de intoxicarla convierte a su padre en asesino (del heladero), se inicia una cadena de desastres y malentendidos que mucho tienen que ver con la desidia y crueldad del mundo adulto.

La actriz va y viene por el escenario con una heladera color rosa como único partenaire, dando vida a las increíbles peripecias de esta mujer-niña que se defiende como puede del desprecio de sus padres, ocasionando, a su vez, imprevisibles daños. Una de las escenas más logradas es aquella en la que
Sonia, aún no analfabetizada, copia en su cuaderno algunos signos indescifables que descubrió en la puerta del baño. Obviamente, son malas palabras, con lo cual desata la ira de su maestra.

Gabin
se desliza entre el juego picaresco y el delirio surrealista, insuflándole un vital desparpajo a su criatura. Su interpretación gana fuerza cuando logra despegarse del registro narrativo y se va metiendo en la piel de los distintos personajes. Es muy divertida la pelea entre el padre de Sonia y el heladero al igual que la siniestra aparición de su viuda, que viene a cobrar venganza.

«Congelada»
es una pesadilla de historieta, que aún entre risas, deja flotando en el aire un duro testimonio de desamor y maltrato.

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