18 de febrero 2002 - 00:00

TV: crisis no sólo afecta a los canales y productoras

En los últimos años, la programación de televisión abierta se nutrió en gran medida de unas cuantas (no muchas) productoras independientes que ofrecían a los canales el producto terminado y listo para salir al aire. Ante la crisis, el auge de la terciarización se está revirtiendo y las emisoras se replantean un nuevo modo de trabajo. Como el país, que en dos meses retrocedió quince años, los canales podrían regresar paulatinamente a antiguos niveles de producción propia mientras evalúan el porcentaje de programación que requerirán de parte de los independientes.

Pero la crisis de la televisión involucra no sólo a canales y productoras sino que perjudica seriamente a todas aquellas empresas que orbitan en torno a la realización televisiva y que proveen de servicios a emisoras, agencias de publicidad y usinas independientes: estudios de grabación, de post producción, empresas que se dedican a la provisión de escenografía, alquiler de cámaras, luces, grúas, micrófonos, etc., han visto su trabajo reducido a la mínima expresión.

Federico Cueva
, presidente de FX Stunt Team SA, que realiza efectos especiales para cine y televisión dijo a este diario: «La devaluación nos perjudicó porque la mayoría de los insumos con los que trabajamos son importados, sin embargo, tenemos bastante stock como para seguir durante algún tiempo. Claro que la crisis genera una merma en la cantidad de trabajo porque se suspenden algunas producciones, en especial, las películas. Sin embargo, tienen más problemas las productoras, que deben amortizar equipos y comprar repuestos importados.A raíz de la devaluación esos insumos cuestan, por ahora, el doble». Esa empresa trabajó recientemente con «Franco Buenaventura, el profe», «099 central», «Son amores», «Simuladores» y la última película de Adrián Caetano.

Guillermo Otero,
presidente de Metrovisión, que se dedica a la post-producción de programas de televisión y spots publicitarios, expresó: «El principal problema de empresas especializadas en post producción, o de las que alquilan cámaras o micrófonos, es que las productoras independientes se han equipado y han abarcado todas las fases de la realización de un programa. Creo que eso es un error porque no funciona así en ningún lugar del mundo; en el exterior, cada cual se dedica a lo que mejor sabe hacer. Entonces ahora, las grandes productoras independientes se encuentran con una infraestructura gigantesca de estudios y de equipos de última generación pero sin programas para producir».

Metrovisión
ha trabajado con la mayoría de las productoras (PolKa, Ideas del Sur y Cuatro Cabezas, entre otras) y con canales de televisión («Disney Channel», «Telefé», «América», etc.).

Otro rubro vital que hace al negocio de la televisión es la publicidad: por un lado, los anunciantes constituyen la única fuente de ganancias y motor para que los programas continúen emitiéndose; por otro lado, la producción de spots publicitarios reporta beneficios a productoras independientes y empresas periféricas que completan la realización. Ante el quiebre de la cadena de pagos, las agencias de publicidad negocian nuevas formas de pago con las productoras independientes, éstas últimas reclaman cobros atrasados a los canales y las emisoras lidian con decoro con los anunciantes para que no reduzcan la pauta.

•Perjuicio

Consultado por este diario, Ricardo Fitzsimon, CEO de la agencia de publicidad Walter Thompson Argentina, expresó: «Todos los medios se vieron afectados en la reducción de la torta publicitaria, ocurre que se nota más en la televisión: primero, porque es el medio masivo por antonomasia y segundo, porque tiene el costo más alto. Una campaña televisiva no baja de un presupuesto de 300 mil pesos. A pesar de que la televisión tiene el mejor costo por contacto, como maneja presupuestos altos lleva a los anunciantes a recortar justo allí».

Si la crisis se acentúa, las independientes seguirán viendo caducar cada vez más proyectos. Ya hubo varios programas que quedaron inconclusos por falta de presupuesto como «Odisea Patagonia», «La agencia» o el nuevo programa de «Bus TV», de Nicolás Repetto, entre otros. Y el resultado es ineludible: una pantalla de invierno que no será muy distinta a la veraniega, plagada de reciclados, series importadas, telenovelas extranjeras y un nivel mínimo de producción local.

«Los refritos se ven también en los spots publicitarios y las repeticiones se notan más porque cada tanda ofrece dos o tres comerciales y cuatro o cinco promociones del canal, mientras que esa proporción fue siempre inversa. Y ante un primer semestre de 2002 que será inactivo y un segundo semestre que se vislumbra como un gran signo de interrogación, estimo que se agudizará aún más la caída de la torta publicitaria, que en 2001 fue de un 25%»
, indicó Fitzsimon.

Con menos optimismo todavía, Otero vaticinó: «Vislumbro un futuro negro, porque el mercado de la post producción ya está bastante atomizado. Hace seis años hubo un boom de este tipo de empresas y de productoras independientes. Ahora se están haciendo trabajos por la décima parte de su valor porque hay escasa demanda para post producir y gran oferta de empresas que pueden se dedican a lo mismo».

Aunque las proporciones varían de un canal a otro, las cinco emisoras de televisión abierta contaron en su grilla con productos externos. Sin ir más lejos, este año funcionaron bien «Culpables», «Televisión registrada», «Gran hermano» o «Todo por dos pesos», entre otros, y todos salieron de productoras independientes. En tanto, esas usinas y los canales contrataron servicios de las empresas periféricas, que actualmente padecen la incertidumbre de un futuro poco claro. «El trabajo de post producción depende en 80% de los spots publicitarios y el resto son programas de televisión. La crisis la empezamos a sentir en estos últimos meses porque ni siquiera se invierte en comerciales», señaló Otero.

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