8 de agosto 2001 - 00:00
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Protgonistas de la serie.
Cuando Candence Bushnell vio su libro en la televisión enfureció: «Me siento impresionada de la cantidad de sexo que ponen en el show. Se agarraron del título para armar toda la historia alrededor de eso, pero mi libro no es «sólo» eso. Intenta mostrar el comportamiento social de la generación posmoderna, en el cual el sexo es muy importante, luego del terror que impuso el sida. Lo que se ven en TV está escrito por un equipo formado por gays y mujeres sin glamour. Las mujeres no somos como ellos las muestran». Pero, al comprobar el éxito que la serie iba teniendo, se tranquilizó y hasta festejó la popularidad del programa que le dio fama.
En la serie de TV la protagonista es Carrie (Sarah Jessica Parker) una periodista «antropóloga del sexo» del diario «New York Star». Su columna se llama «Sex and the city» y para escribirla se inspira en las aventuras y desventuras amorososexuales que viven ella y sus tres mejores amigas: Samantha (Kim Catrall), ejecutiva de Relaciones Públicas, ninfómana y promiscua sin limitaciones (suele aparecer desnuda, dedicada a impresionantes «juegos» o haciéndose amiga de prostitutas y travestis; entre sus incontables relaciones tuvo a una pintora, que encarnó Sonia Braga); Charlotte (Kristin Davis), directora de una galerría de arte, las más tradicional en sus deseos, la que tras desesperar por una boda de cuento de hadas, descubre que el príncipe tiene una disfunción sexual; y Miranda (Cynthia Nixon), abogada en un prestigioso estudio, muy segura en su profesión pero no tanto en sus sentimientos, quien suele posar de andrógina y ser acosada por un amante más joven e inferior socialmente. Esas cuatro mujeres hablan de sus historias con los hombres como era habitual que los hicieran hasta no hace mucho en cine y TV sólo los hombres.
Así como Samantha puede sorprender diciendo «si tuviera como amante un tipo casado no tendría problemas con mi cortina rota» o insinuarse a un candidato susurrándole «satisfacción garantizada», Charlotte puede caer en la remanida salmodia: «No encuentro ningún hombre: los que no son gays, son impotentes... y el resto, ni se fija en mí». Esa mezcla de hamburguesa con caviar logra ser atractiva tanto para espectadores selectivos como populares.
El éxito de «Sex and the city» está cimentado en guiones que cuentan historias verosímiles, desinhibidas, libertinas, de mujeres que hablan incesantemente de sexo, lo practican, lo disfrutan y, también, sufren por su causa. Así como hay quienes graban y atesoran los programas (que ya vende Amazon on line), también crecen los coleccionistas de los más sorpresivos o memorables diálogos, como antes se hacía con los de los films de los hermanos Marx o Woody Allen.
La agudeza de los libretos ha hecho que varios de los guionistas (los episodios son escritos y dirigidos por distintos equipos) se beneficiaran con fuertes propuestas para idear otros programas. Por caso, Terri Minsky y Cindy Chupak, autoras de algunos capítulos, fueron prontamente contratadas. Minsk escribe para «The Geena Davis Show» la vida de una mujer profesional que se muda a los suburbios locamente enamorada de un hombre más joven que ella.
Chupak, que suele acosar a Benicio Del Toro, escribe «Madigan Man», contraparte masculina de la historia de las cuatro mujeres de Nueva York, protagonizada por Gabriel Byrne.
Así como hay «cazadores de citas citables», las mujeres de la serie han pasado a ser íconos de la moda. Cada episodio es esperado no sólo para conocer las nuevas aventuras de Carrie y sus amigas sino también para saber con qué ropa aparecen. Saben que Carrie es ecléctica, que tanto puede usar Dolce & Gabanna, hacer un drama si se le rompieron sus zapatos Manolo Blanhnik de 500 dólares, como andar con un top de 2 dólares y un tutú de 5; que la cuarentona hiperliberada Samantha gusta de la ropa sexy de Valentino o disfraza sus apetencias tras un look tipo «Dinastía»; que la «sweet» Charlotte busca el toque hiperfemenino de Armani, y que Miranda mezcla Gucci, Luis Vuitton, Prada con overall, campera, gorra y tenis blancas.
«Sex and the city» en las primeras temporadas sólo se vio en la Argentina por quienes tenían el codificado HBO Olé; desde hace un tiempo está en «América TV» (sábados a las 23) doblada al español, y en el canal de cable The Film Zone, martes y sábados a las 22, y viernes a las 24, subtitulada y sin cortes comerciales. Para satisfacer a nuevos fans The Film Zone ha comenzado a repetir la serie desde su primer capítulo.




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