«La Bella y la Bestia» («La Belle et la Bête»,Francia, 1945). Dir.: Jean Cocteau. Int.: Jean Marais, Josette Day, MarcelAndré, Nane Germon. lgunos clásicos son ci-Atados y elogiadosconstantemente, aunque no es usual la oportunidad de volverlos a revisar. Unode estos casos -no es fácil encontrarla en video en la Argentina-era «LaBella y la Bestia», probablemente la obra más perfecta que haya logrado elvanguardista Jean Cocteau, que, apoyándose en una fábula ingenua,elaboró una película memorable y ciento por ciento original. Una flor robadadel jardín de la Bestia (Jean Marais, quien también interpreta alPríncipe) condena a la Bella (Josette Day) a una tortuosarelación con ese ser fantástico, cruel, terrible e irremediablemente perdidoante la presencia de la doncella. Si en «La sangre de un poeta», Cocteauintentó experimentar ilimitadamente con las posibilidades técnicas del cineaplicándolas a un estilo poético totalmente avant-garde, en «La Bella y laBestia» se preparó para potenciar una metáfora a través de la imagen,convocando a un grupo de técnicos magistrales que incluyó al asesor RenéClément, al músico Georges Auric y al director de fotografía HenriAlekan (mucho tiempo después recuperado por Wim Wenders en «Lasalas del deseo»). La actuación que logró Marais a través de laexpresiva máscara de la Bestia justificaría por sí sola esta películaimperdible, que no puede apreciarse por completo en una sola visión.


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