1 de febrero 2001 - 00:00

Un riguroso retrato de vidas marginales

24/7
"24/7"
«24/7» (ídem, Gran Bretaña, 1998, habl. en inglés). Dir.: S. Meadows. Guión: S. Meadows, P. Fraser. Int.: B. Hoskins, D. Nussbaum, J. Hooton, D. Campbell, J. Brady.


Realizada a fines de los '90, esta película inglesa cumple un evidente homenaje a sus hermanas de los '60. Todo en ella, temática y estilísticamente (incluso la elección del blanco y negro en 35 mm., es decir, no para abaratar costos, sino para determinar un estilo), remite a ese tipo de películas que los ingleses hacían a comienzos de los '60, y de donde habrían de surgir títulos como «El llanto del ídolo» y «Oro en el barro», y autores como Karel Reisz, Lindsay Anderson o, muy poco después, Ken Loach. Un cine apoyado en la vieja escuela documental de John Grierson, y que el mismo Grierson trasladó a la BBC, y en el entonces novedoso impulso de la «generación iracunda».

Vale decir, un cine dedicado a mostrar la vida cotidiana de la gente de barrio, en especial los jóvenes, a veces trabajadores, a veces desocupados, a veces con la moral alta, integrados a la sociedad, la escuela, o la iglesia, y otras veces atacándolo todo con un resentimiento absoluto... Tipos que en ocasiones pueden parecer bastante asociales, a menos que se les dé una oportunidad, o se la inventen. Aunque ha pasado el tiempo, los ingleses nunca abandonaron del todo esa veta, que es su mejor acercamiento al realismo, y es también una manera de decir algo acerca del estancamiento en que se sienten. De allí el homenaje que significa para el debutante Shane Meadows haber hecho este «24/ 7» en 1998, con el espíritu de aquellos tiempos.

Por supuesto que hay diferencias: ahora se oye un vocabulario más vulgar, vemos también a unos cuantos jóvenes negros, y cada tanto aparecen insertadas algunas canciones comentando la acción, o los sentimientos de los diversos personajes, casi tipo clip. En cuanto a la historia, es la lucha de un hombre común, por llevar adelante un club de boxeo donde los jóvenes del barrio puedan socializarse un poco, tener algún sueño, desafiar positivamente el desdén paterno, salir de esa sensación de estar viviendo «el mismo día toda su vida», y vencer sus debilidades: la droga, la vagancia, la violencia. Lo interesante es que hasta el propio árbitro de boxeo también debe vencer lo suyo, y no sólo él...

Película pequeña, pero bien hecha, con buenas actuaciones, buen estilo, y bien orientada, recupera una clase de cine, y una visión de la vida en sociedad. Merece atenderse.

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