«Voyage». Presentación de «But one day...». Actuación de Ute Lemper (voz). Con Mark Lambert (guitarra), Gregory Jones (bajo), Todd Turkisher (batería) y Vana Gierig (piano). Músico invitado: Pablo Mainetti (bandoneón). (Teatro Coliseo, 27 y 28 de mayo.)
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Ute Lemper es de esas artistas que sólo cada tanto ofrece la música popular. Polifacética, cantante virtuosa, actriz consumada, eminentemente urbana, recorre repertorios y lenguas diversos, en un estilo que la asocia, al mismo tiempo, con Edith Piaf, Milva, Marlene Dietrich o Susana Rinaldi. Esta vez vino a presentar su disco más reciente, «But one day...», y, pese a que sólo incluyó en su repertorio del teatro Coliseo unas pocas canciones del disco -«Balada para mi muerte» de Piazzolla-Ferrer, que ella rebautizó «Buenos Aires», y las monumentales «Ne me quitte pas» y «Amsterdam» de Jacques Brel- los conciertos tuvieron el mismo clima del CD.
Aunque su eclecticismo le permite interpretar igualmente canciones en inglés, en su alemán materno, en castellano, en yiddish, en árabe, en hebreo o en francés, todo evoca el cabaret berlinés o la chanson francesa de entreguerras, que ella logra «actualizar» sin que pierdan su esencia. Todo: su manera teatral de cantar, su dramatismo cargado de ironía, su humor tenso, ese cierto distanciamiento corporal que sin embargo no entorpece la complicidad que establece con el público, las largas presentaciones de las canciones -muchas veces alternando inglés y francés con exquisita naturalidad-, su registro vocal que ronda muchas veces el falsete, los arreglos acústicos de tono camarístico, refieren permanentemente a la sociedad compositiva de Kurt Weill y Bertolt Brecht y a Edith Piaf, aunque no esté interpretando sus canciones.
Al cautivante estilo con el que interpreta cada tema, Ute Lemper une un manejo de la escena y una capacidad de jugar con el erotismo sin atravesar jamás no sólo la barrera del buen gusto sino, sobre todo, los límites del personaje, aun cuando se refiera a sí misma. Por eso, cuando jugó su acostumbrado flirteo con un joven de la platea (antes de cantar «Milord»), sonó absolutamente natural que recordara, por tercera vez en el transcurso del show, que está embarazada.
Rodeada por un conjunto en el que se destacaron el pianista Vana Gierig y el bandonista argentino Pablo Mainetti como invitado especial para algunos temas, las presentaciones de Ute Lemper en Buenos Aires tuvieron un nivel superlativo, ya desde el arranque con la inolvidable «Lili Marlene».
Luego vinieron «Moritat», una canción de la «Opera de tres centavos» de Weill-Brecht, la citada «Milord» de Moustaki-Monnot, «L'Accordeoniste» de Emer, que junto con «Oblivion» de Piazzolla, tuvieron en el bandoneón de Mainetti el complemento ideal para la sensualidad de Lemper. El repertorio se completó con «Ghosts», «Blood & Feathers», «September M», tres creaciones de la cantante.
Dejá tu comentario