NuevaYork (ANSA, ASN) -La amistad de Christopher Reeve con el candidato demócrata John Kerry y la condena que el actor había hecho, dos años atrás, de algunas políticas de George W. Bush en materia científica, en especial su negativa ideológica a autorizar las investigaciones con células madres embrionarias, politizaron ayer su muerte. En un acto de campaña en Santa Fe, Kerry dedicó ayer la mayor parte del tiempo a recordar a Reeve, de quien dijo haber tenido el privilegio de ser su amigo. La semana pasada en Missouri, en su segundo debate con Bush, Kerry ya había mencionado a Reeve como ejemplo de un luchador. «Hoy perdimos a un auténtico héroe estadounidense», dijo ayer Kerry. Reeve había criticado hace dos años a Bush y a grupos católicos estadounidenses por «frenar las investigaciones científicas sobre las células madres embrionarias». «Ha habido una grave violación de la separación entre la Iglesia y el Estado en el debate sobre esta tecnología. Bush ha sido el responsable máximo en este sentido», había dicho Reeve en un reportaje en Londres.
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El cultivo y la investigación con células madres genera una fuerte polémica mundial, ya que supone la experimentación con embriones que hubieran podido convertirse en seres humanos. En Gran Bretaña, las autoridades locales autorizaron por primera vez en la historia la utilización de células madres humanas en tratamientos médicos y no reproductivos.
«Hay grupos religiosos como los Testigos de Jehová, que consideran un pecado recibir una transfusión sanguínea. Y si el presidente Bush decidiera escucharlos a ellos en vez de oír a los católicos, que es el grupo al que presta atención cuando se trata de investigación sobre las células madres embrionarias, ¿qué pasaría con las transfusiones sanguíneas?», había dicho Reeve.
El actor defendía la investigación sobre células madres embrionarias, que se convirtió en uno de los principales temas que atacó Bush en su agenda electoral. «Cuando sufrí mis lesiones pensaba que una financiación adecuada y un trabajo científico suficiente podían traer esperanza, pero ese no era el problema: el presupuesto de los institutos nacionales de salud pasó de 12.000 millones de dólares cuando me accidenté a más de 27.000 millones en la actualidad», agregó el actor.
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