5 de julio 2001 - 00:00

Valioso recorrido por la obra del alemán Janseen

Autorretrato de Janseen.
"Autorretrato" de Janseen.
(05/07/2001) Horst Janseen (Hamburgo 1929-1994) fue considerado el niño terrible del circuito de esa ciudad. Figura entre los artistas más importantes y prolíficos, con una extensísima producción que llega a alrededor de 3.000 obras.

La muestra que se exhibe en el Museo Nacional de Arte Decorativo, presentada por el Instituto Goethe con los auspicios del Deutsche Bank, consta de 160 aguafuertes organizadas en cinco núcleos temáticos. «Obra temprana» (1958-1976), realizada bajo las enseñanzas del gran maestro austríaco Paul Wunderlich, quien le enseñara sus 17 trucos personales en el oficio como aguafuertista y entre las que se destaca «Catedral según Ensor» (1963), una enmarañada y prodigiosa sucesión obsesiva de trazos nerviosos, agrietados.

«El paseo de Hokusai» (1971), integrado por 60 aguafuertes, debe entenderse efectivamente como un paseo por la obra del gran artista japonés así como las tradiciones que actuaron como estímulo sobre Janseen. «Paisajes con rocas y dragones» es uno de los mejores ejemplos.
«Carnevale de Venezia», también de 1971, es una serie de composiciones de figuras con disfraz y máscara en tono de parodia y en las que evoca a artistas como Guardi y Manet. «Autorretratos» (1969-1976), en los que se dibujó a sí mismo, y a otros como Ensor, Schubert, Mozart.

En ellos Janseen se aproxima a la imagen del ser humano, más allá de lo feo y de lo bello, más allá de la exactitud fotográfica, de cara a la verdad, con el peso real de lo bueno y de lo malo, según escribiera el crítico Wieland Schmied en el catálogo correspondiente a esos años.

Estos autorretratos están considerados como documentación del estado mental y emocional del artista, aquejado por el alcoholismo. Esta serie está acompañada de otra basada en un capítulo de un libro de Thomas Mann en el que se describe la fatal enfermedad del pequeño Hanno Buddenbrook, el rostro humano del grabador y su disolución en el paisaje.

En la última serie, «Pequeños paisajes. El país de la rana» (1972), los temas son raíces, hojas secas y una rana que termina también asimilada al paisaje. Sus viajes a Noruega, Suiza y las ideas tomadas de los paisajes de van Goyen, Seghers, Odilon Redon o Caspar David Friedrich, lo llevan a formular ciertas consideraciones como «lo amo en su conjunto; allí donde otro, entre dos tormentas, siente el ocaso de los dioses, yo me encuentro cómodo, me invade una gran placidez, pierdo mi identidad...» La muestra tiene un excelente catálogo editado por el Instituto para las Relaciones con el Extranjero, de Stuttgart, con textos de Gerhard Schack. Av. Del Libertador 1902. Clausura a mediados de julio.

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