29 de septiembre 2003 - 00:00

Wuttke, médium de Artaud

La explosiva y desgarradora performance que brindó Martin Wuttke, durante las tres funciones en el Teatro Alvear, no sólo superó las expectativas generadas por el recuerdo de su magnífica actuación en «La resistible ascención de Arturo Ui» de Bertolt Brecht en 1997, sino que además fue vivida como una experiencia tan auténtica y arrasadora que dejó temblando a toda la platea. La carta que Antonin Artaud escribió a Hitler en 1943 durante una de sus internaciones en el psiquiátrico de Rodez, sirvió de inspiración al dramaturgo alemán Tom Peuckert para crear un texto de notable calidad poética que contiene en sí mismo la esencia del pensamiento artaudiano. Tratándose de un material carente de estructura dramática y abierto a múltiples lecturas resultó casi imposible deslindarlo de la descomunal actuación de Wuttke y de sus inagotables recursos expresivos. Encerrado en un gabinete vidriado ( semejante a un estudio de radio) encarnó al gran poeta y teatrista francés con la iracundia de una fiera enjaulada. A partir de un intenso y camaleónico trabajo corporal y apelando a una constante fracturación del texto a fin de variar su ritmo y musicalidad, el actor se conectó con la conciencia lacerada de este inolvidable artista como si fuese un medium tironeado por la rabia, el dolor y la locura. Artaud vivió atormentado por la sed de absoluto en un mundo carente de espiritualidad y repudió con todas sus fuerzas la falsedad del arte burgués y su nefasta influencia en la sociedad occidental. En la obra invoca a Hitler reconociendo en él su misma fuerza huracanada pero de signo opuesto. Multiplicado en estos y muchos otros personajes (incluido un par de animales) Wuttke fascinó al público con la lúcida locura de este personaje.

P.E.

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