19 de octubre 2006 - 00:00

"Yo presidente"

«Yo Presidente» (Argentina, 2006, habl. en español). Dir.: M. Cohn y G. Duprat. Documental.

Llega por error -gracias a un subsidio del Estado- a las pantallas de cine este video que muestra el trasfondo de filmación («backstage») de un film que nunca se ve. Agitados camarógrafos y tiracables trajinan las pantalla durante más de una hora ante espectadores convocados para ver un retrato de los ex presidentes desde 1983. Lo único que ven son una serie de bloopers que no calificarían ni para un mal programa de periodistas cómicos de TV. Sin necesidad de pagar una entrada ese género está cubierto con amplitud por los Pergolinis y Pettinatos de cada semana, y con mucha más ocurrencia.

Hay documentales que descubren y documentales que encubren; éste es uno de esos, ya que confirma todos los estereotipos ya instalados sobre los personajes de la política. Según esos estereotipos -que recogen certezas como falsedades- Raúl Alfonsín es un político de anteayer, Carlos Menem un provinciano extravagante, Fernando De la Rúa un simple y Eduardo Duhalde un hombre confuso a quien lo rectifica en público su esposa Chiche González. ¿Era necesario este video para confirmar esos prejuicios que un periodista por lo menos podía revisar, fuera para ahondar en ellos o para desmentirlos, que también es posible ya que seguramente cada uno de los ex presidentes daría mucho más en ese examen profundo para el que puede ser útil el género del documental?

Peor es cuando los productores confiesan haber sido víctimas de un chiste de Adolfo Rodríguez Saá, que no aparece en el video porque no le quisieron pagar un seguro de veracidad del reportaje de un millón de dólares. No aparece, como tampoco Néstor Kirchner, a quien se alude con una metáfora igualmente confusa como la de un perro recurrente que actúa de separador de cada sketch. De Ramón Puerta y Eduardo Camaño no existen prejuicios públicos; por esos sus bloopers sirven de modesta presentación ante el gran público.

Extraña que el productor Luis Majul exhiba tanto compromiso público con este video porque desentona con sus pretensiones como animador de TV; sus programas son seguramente más atractivos a veces que este prescindible video que ni tiene la malicia o la acidez de otras realizaciones como las de Michael Moore. No aporta ninguna mirada novedosa ni inteligente sobre personajes que con otro escalpelo darían seguramente más de sí en un documental más profesional o que buscase sumar algún rango de veracidad al ya confuso retablo de la política criolla.

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